domingo, 1 de julio de 2012

Grandes innovaciones en el Madrid de Carlos III (IVª parte)


La Basílica San Francisco el Grande vista desde las ventanas del bar de copas El Viajero
Foto Anne Barcat

Basílica de San Francisco el Grande (1761-1784)

En este lugar y desde el siglo XIII,  el primer convento situado en el recinto cristiano de Madrid se llamaba San Francisco y sus monjes franciscanos eran pobres. La iglesia llamada de Jesús y María se había construido sobre una antigua ermita dedicada a Santa María. Era de estilo mayormente gótico. Más tarde, fue ampliada y reformada repetidamente y se le añadieron líneas renacentistas. Llegó a tener unas 25 capillas, con mausoleos de ilustres personajes, pero su construcción era muy insegura y poco adaptada al terreno.
En época de Carlos III, como la congregación franciscana había aumentado considerablemente y tenía más poder económico, fue decidida la construcción de una nueva iglesia en el mismo solar. El derribo de la anterior tuvo lugar en 1760 y el proyecto fue realizado por Ventura Rodríguez que lo presento en 1761.

 Plano de Ventura Rodríguez para la Basílica San Francisco el Grande (Planta del templo)

Su proyecto fue rechazado, en particular porque la obra exigía, para realizarse, cortar parte del Cuarto de Indias de las dependencias adjuntas al convento derruido y no se aceptó esta condición; si no, no se entiende el falso pretexto de que su proyecto era demasiado ambicioso.

Los promotores llamaron a un arquitecto valenciano, el Padre Antonio Cabezas, que proyectó una planta circular con vestíbulo y abside. Ventura Rodríguez tuvo muchos enfrentamientos con este arquitecto que, disgustado y cansado, volvió a Valencia donde murió unos años más tarde. 

Planta circular de San Francisco el Grande según el proyecto del Padre Cabezas 
Fuente: Ramón Guerra de la Vega, arquitecto

El proyecto de Antonio Cabezas siguió realizándose de la mano de Antonio Pló quien fue encargado por la Obra Pía de hacer una gran cúpula. Se pidió a Diego* de Villanueva y Ventura Rodríguez soluciones para garantizar su seguridad.  Entre ellos dos, ocurrieron nuevos enfrentamientos, porque la idea de Villanueva de añadir columnas adosadas a los pilares fue muy criticada por Ventura Ródriguez, siendo éste último reprendido duramente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La cúpula finalmente se hizo de ladrillo macizo, descreciendo su gran espesor de 3 metros en la base hasta 1 metro en la parte más alta donde luce una linterna circular que tiene chapitel y cruz de hierro forjado al exterior.

La cúpula de San Francisco el Grande
Foto del dominio público Wikimedia Commons

Por su gran tamaño, 33 m de diametro, se tuvo que adoptar una menor altura desde el suelo (72 metros), siguiendo el ejemplo del Panteón de Agripa de Roma. Esta cúpula de San Francisco el Grande es la tercera de las más amplias del mundo. Pló terminará el cierre de la cúpula en 1770.

Carlos III, una vez más, llamó a su predilecto Sabatini a petición de la comunidad de franciscanos, junto a Miguel Fernández, entonces director de la Academia, anulando prácticamente toda participación de Ventura Rodríguez en la obra.  Sabatini fue autor de la fachada del templo y del convento, así como de las torres. Toda la obra arquitectural se terminó en 1784.

Basílica de San Francisco el Grande Foto Tamorlán Wikimedia Commons

Basílica de San Francisco el Grande Foto Ernest Paz Wikimedia Commons

La sillería del coro de la Basílica de San Francisco el Grande
Foto Ernest Paz Wikimedia Commons


Santiago en la batalla de Clavijo por José Casado del Alisal expuesto en la Basílica
Foto Anne Barcat (2008)

Museo de San Francisco el Grande: La Basílica tiene en su interior un museo con más de 50 obras, algunas de gran valor (Zurbarán, Carducho, Ribalta, Cano etc.). El mismo templo tenía El Cristo cricificado de Goya que hoy se encuentra en el Museo del Prado. 


Palacio de Liria (1762-1783)

Palacio de Liria visto desde el Cuartel de Conde Duque
 Foto de Luis García para Wikimedia Commons
 

Proyecto no construido del alzado para el Palacio de Liria, dentro del barroco clasicista
 por Ventura Rodríguez proyecto realizado entre 1740-1745 (El bibliotecario anota solamente Palacio de Alba)

Veinte años antes del reinado de Carlos III, Ventura Rodríguez ya había hecho un proyecto de palacio para el duque de Liria.
 "Este precioso diseño de un palacio ha sido de los menos y más confusamente atendidos por los estudiosos. Barcia lo identifica en su catálogo como proyecto para el palacio del duque de Liria en Madrid, pero en el dibujo está escrito, posiblemente de su mano, que se trata del palacio del duque de Alba, y las dos cosas son ciertas, porque cuando escribía el ilustre bibliotecario hacía un siglo que el palacio de Liria pertenecía al duque de Alba. Es decir, que Barcia siempre lo identificó como un palacio para el duque de Liria, luego pasado a propiedad, a principios del siglo XIX, del duque de Alba (Miguel y Chueca 1935; Pita Andrade 1973). En otras palabras, como un mismo edificio supuestamente proyectado por Ventura Rodríguez para el duque de Berwick y de Liria, casado con la hermana del duque de Alba, quien, por su parte, tenía su palacio en la calle de Alcalá, en la esquina con vuelta a los paseos del Prado y Recoletos, y para el que también trabajaría nuestro arquitecto en la década de los años setenta y en años posteriores, es decir en el palacio de Buenavista.
Es más, Ventura Rodríguez sólo intervino en el palacio del duque de Liria a partir de 1770, coincidiendo con la fecha de otros proyectos para el duque de Alba, mientras que el primero había sido comenzado a construir por un enigmático arquitecto francés apellidado Guilbert a comienzos de los años sesenta del siglo XVIII." (Ficha de la Biblioteca Nacional)


Idea de un terrado sobre la calle de Alcalá, Jardín y Picadero
 para la Casa Palacio del duque de Alba por Ventura Rodríguez (1770)


Como vemos, Ventura Rodríguez también hizo proyectos para los jardines del palacio de Alba en la calle de Alcalá, esquina con el paseo de Recoletos (palacio de Buenavista). 
 "Este dibujo, que presenta el estado del palacio de Buenavista en 1770, recién adquirido por el XII duque de Alba en la testamentaría de Isabel de Farnesio, ofrece el testimonio de la intervención en ese edificio y jardines de Ventura Rodríguez. Por otra parte, y para la misma posesión, la Biblioteca Nacional conserva otro proyecto del arquitecto, del mismo año, para la reforma y nueva construcción del arca del agua, bajo el terrado del jardín, en la calle de Alcalá." (Ficha de la Biblioteca Nacional)

Proyecto para el Arca de Agua  del viaje principal de agua del Abroñigal bajo
Ventura Rodríguez para el palacio del duque de Alba
 
En cuanto al llamado Palacio de Liria de la calle Princesa que nos ocupa,  el proyecto se había puesto primero en manos del arquitecto francés Guilbert, pero éste demostró su incapacidad en llevarlo a cabo y la obra fue entonces confiada a Ventura Rodríguez en 1770, llegando a su término en 1783. 
Ramón Guerra de la Vega, arquitecto, dice lo siguiente en su Guía de arquitectura1700-1800 :
"Para realizar el palacio fueron necesarias importantes obras de excavación, que permitieron obtener una planta más en las dos fachadas principales. El cuerpo bajo de dichas fachadas fue esculpido con un suave almohadillado que le diferencia del cuerpo principal, con pilastras y semicolumnas de orden dórico, que cubren dos plantas y soportan una nítida cornisa. Sobre la misma, un último piso, con un ático en el centro, coronado con escudos y trofeos. Este palacio se situa en la línea del barroco clasicista junto al Palacio Real o el Palacio de la Granja."


Palacio de Liria Escudos y trofeos
Foto de Luis García para Wikimedia Commons

El palacio de Liria llegó a pertenecer a la casa de Alba, a principios de los años 60 del siglo XVIII; es el palacio más grande de Madrid después del Palacio Real. Padeció durante la guerra civil un grave incendio que sólo dejó las fachadas intactas. Las obras de artes, de incalculable valor, se salvaron por haber sido escondidas en los sótanos tanto del Banco de España como de la Embajada Britanica. Fue reconstruido con un importe cambio en la gran escalera imperial que había diseñado Sabatini.


 Palacio de Liria desde los jardines
 Foto Luis García para Wikimedia Commons


Ampliación de La Real Biblioteca


 José Celestino Mutis y sus cuadernos de botánica
Wikimedia Commons 


En época de Carlos III, se aumentó considerablemente los contenidos de la Real Biblioteca del Palacio. Un curioso personaje, José Celestino Mutis, médico, matemático, botánico y linguista, viajó al nuevo Reino y se hizo sacerdote para escapar a la inquisición del Santo Oficio por declararse a favor de las teorías de Copernic. Como conocía varias lenguas indigenas del Nuevo Mundo porque las aprendió durante la larga Expedición Botánica, fue encargado de recopilar un centenar de palabras de cada una de ellas y de elaborar unos diccionarios o glosarios con su traducción al castellano. Estos glosarios vinieron a enriquecer la biblioteca real.

*Había escrito Juan de Villanueva en lugar de Diego. He corregido mi error gracias a la ayuda de Enrique Nuere Matauco, arquitecto y carpintero, Premio Nacional de Artesanía “Marqués de Lozoya” (1981) y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se especializó en la capintería de lazo. Me señala: "quien se enfrentó a Ventura Rodríguez con motivo de la suficiente o insuficiente sección de los machones de apoyo de la gran cúpula, no fue Juan de Villanueva, sino su hermanastro  mayor Diego Villanueva."

Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Wikipedia y archivo de Wikimedia Commons, Guía de arquitectura (1700-1800) de Ramón Guerra de la Vega,  ABC,  Los bocetos de la decoración de San Francisco el Grande (1880-1889) de Carlos G. Navarro,  La ilustración de Madrid del 15 de noviembre de 1871, Documental You Tube "El oráculo del Reino", Colaboración amistosa.

(Continuará)

Anne Barcat

jueves, 9 de febrero de 2012

Grandes innovaciones en el Madrid de Carlos III (IIIª parte)


Francesco Sabatini 1722-1797
Litografía de Serra

Las obras del Palacio Real desde Juvarra hasta Sabatini

Felipe V después del incendio del Alcázar en 1734, había encargado la construcción de un nuevo Palacio Real en el mismo lugar. La obra estuvo a cargo de Filippo Juvarra, con Ventura Rodríguez como ayudante.  Murió dos años después y la obra pasó a manos de Giovanni Battista Sacchetti, su discípulo, que guardó a su lado a Ventura Rodríguez y ellos prosiguieron de 1737 hasta 1760, fecha en la que  Carlos III pidió
terminar la obra a su predilecto arquitecto  italiano Francesco Sabatini que había llegado a Madrid con la comitiva del rey el año anterior.  Quedaron en sus manos muchos proyectos realizados por sus antecesores y otros por llevar a cabo. 

Aunque la mayor parte del Palacio Real nuevo había sido construida antes de la llegada de Carlos III, Sabatini empezó a corregir y terminar las obras a partir de 1760. Cambio el proyecto de la escalera principal. En 1764, dio todo por concluido.  Aprovechó una idea de Ventura Rodríguez para un proyecto de ampliación con dos alas enmarcando el Patio de Armas, pero no lo completó. Solamente construyó el Ala Nueva de San Gil que prolongaba la torre sureste, mientras que el ala suroeste jamás llegó a realizarse. Realmente, el Palacio Real de Madrid es más la obra de Juvarra, Sacchetti y Ventura Rodríguez que de Sabatini.

El Palacio Real con el Ala de san Gil en el sureste
Foto Anne Barcat

Francesco Sabatini quiso quitar el aspecto barroco demasiado acusado del Palacio realizado por sus antecesores y mandó retirar casi todas las estatuas y esculturas de la cornisa, guardándolas en los sótanos del Palacio. Entre las pocas que quedaron, están las cuatro estatuas de la Puerta Principal. 

Vista del Patio de Armas de la fachada principal del Palacio Real 
Foto Anne Barcat 2008

 A los lados del reloj, podemos ver cuatro estatuas que fueron "perdonadas" por Sabatini
Foto Anne Barcat 2008


En el interior, Sabatini modificó el primitivo proyecto de Sacchetti para una escalera doble e hizo la escalera tal como hoy la conocemos, con giro sobre si misma en dos tramos separados. Personalmente, me gusta mucho más la escalera proyectada por Sacchetti; hubiera sido  majestuosa y no empotrada como la que conocemos que es de Sabatini. 

Recreación de la Escalera principal del Palacio Real
tal como la había proyectado Sacchetti en 1747 para el rey Fernando VI
Archivo Wikimedia Commons (dominio público)

Escalera principal tal como la realizó Sabatini
Arte España


Escalera principal del Palacio Real de Madrid de Sabatini
Fotografía de Jean Laurent 


Ver:



Más tarde, por orden de Carlos III, se cambió la disposición de los aposentos reales y, cada vez que venía un nuevo rey al trono, se siguió dando función diferente a varios salones, alcobas o gabinetes según el gusto personal de cada uno. El salón del Trono es el único que nunca cambió desde Carlos III.



 Sala del trono del Palacio Real de Madrid
Fotografía de Jean Laurent 1870


Vista general de la sala del trono del Palacio Real de Madrid
Fotografía de Jean Laurent 1870


 Sala de los espejos del Palacio Real de Madrid
Fotografía de Jean Laurent 1870 


A la llegada de Carlos III, Ventura Rodríguez tan apreciado por Fernando VI, siendo elegido su proyecto para la capilla del Palacio Real, había trabajado al lado de Juvarra y de Sacchetti durante muchos años; pero con Carlos III no vio realizados algunos de los proyectos en los que participó, incluso contempló como se cambió parte de lo construido. He aquí como se burló de la bajada de esculturas del Palacio con este gracioso dibujo:


Diseño  y letra de Ventura Rodríguez
"Se bajó el León de la Fachada de 
Palacio el día 21 de Marzo de 1764,
del mismo modo, y con la misma
maquina que se subió el año de 1752 á 4
de octubre, que es la que aquí figura.
Valía el pan a 5 quartos y 1/2 cuando subió
y a 10 cuando bajó."


  Los proyectos anteriores a Sabatini para el Palacio Real nuevo

Fachada principal  para el Palacio Real nuevo 
Proyecto de Juvarra


Escalera principal del Palacio Real de Madrid
Proyecto de Juvarra


Proyecto de escalera para el Palacio Real de Madrid
Ventura Rodríguez 1737


Proyecto para la escalera del Palacio Real de Madrid sección longitudinal
Ventura Rodríguez 1737





Sección longitudinal del proyecto de Juvarra para la escalera del Palacio Real de Madrid
Ventura Rodríguez


Sección transversal del proyecto de Juvarra para la escalera del Palacio Real
Ventura Rodríguez



Sección longitudinal de la escalera del Palacio Real de Madrid
Ventura Rodríguez 1737



Proyecto para la escalera del Palacio Real de Madrid Anónimo español 1742


Sección longitudinal por el teatro de Corte y la biblioteca en el proyecto de Juvarra 1735


Estudio para el patio del Palacio Real de Madrid
Ventura Rodríguez 1737-1739


Proyecto para los exteriores del Palacio Real1 1737-1742
Ventura Rodríguez


Proyecto para los exteriores del Palacio Real2 1737-1742
Ventura Rodríguez


Proyecto para exteriores del Palacio Real Alzado de escalinata monumental 1758
Ventura Rodríguez

Recomiendo una web muy interesante y rica en fotografías que rinde honor a Juvarra, Sacchetti y Ventura Rodríguez por su trabajo en la construcción del Palacio Real



La Real Casa de Aduana por Francesco Sabatini 1761-1769

Real Casa de Aduana, hoy Ministerio de Economía y Hacienda por Francesco Sabatini
Foto Luis García Wikimedia Commons

La primera casa de la Aduana estaba situada en la calle de la Bolsa (antiguamente plazuela de la Leña) desde 1645, pero resultó demasiado angosta para todas la actividades y competencias de la Aduana. Por esta razón, en 1761, Carlos III pidió que se construya una nueva Casa de Aduana. En la calle de Alcalá, cerca de la Puerta del Sol, existían la Caballerizas de la Reina, el nº 8 de esta calle. Se compraron las casas vecinas que eran el palacio de Goyeneche y el palacio de Tordecilla, los números 6, 7 y 9 para derribarlas, además de las edificaciones traseras que iban hasta la calle entonces llamada Angosta de san Bernardo. Todo representaba un inmenso solar de 80.000 pies de extensión. Vemos que Carlos III tiene nuevas ideas de urbanismo más amplio para Madrid, porque elige una zona en gran parte vacía y alejada del Madrid de los Austrias.

Atendiendo el rey al perjuicio que está sufriendo el común de Madrid, y particularmente el comercio, por no haber una aduana capaz en donde puedan estar con seguridad los géneros y frutos que llegan a ella ... se ha dignado resolver que a expensas del real erario se fabrique una Casa de la Aduana para la custodia, seguridad y despacho de los géneros y a este fin se ha servido señalar el sitio que ocupan las cavallerizas de la reyna en la calle de Alcalá.” (Orden Real del 14 de enero de 1761).

El papel de la Aduana se había vuelto muy importante bajo el reinado de Carlos III  por dos nuevas medidas: la unidad arancelaria y el libre comercio entre España y las Indias. Para almacenar los productos que llegaban a la corte, desde el extranjero o desde las provincias españolas, hacía falta desde luego grandes espacios. Pero para la recaudación de las Rentas generales o provinciales y de los Impuestos sobre la importación o exportación de productos en general, la Casa de Aduana llegó a tener entonces la función de una agencia tributaria de gran actividad.


Real Casa de Aduana 
Madrid en la mano de Pedro Felipe Monlau



Sabatini, el arquitecto predilecto del rey Carlos III y elegido por él para realizar esta importante obra, era un arquitecto capaz de llevar varias obras al mismo tiempo. Cuando estaba concluyendo todavía las del Palacio Real, él empezó a hacer los proyectos de la nueva Casa de Aduana. Varios maestros de obras se presentaron a concurso y el fallo salió a favor del maestro Pedro Lázaro. No se sabe la fecha exacta del principio de las obras después del derribo de los tres grandes edificios de la calle de Alcalá y de otras 16 casas pequeñas situadas en la zona trasera, cuyos solares iban a dejar sitio a la nueva construcción; pero se sabe que la obra empezó en 1761.



Casa de Aduana 
Proyecto para la fachada principal por Sabatini 
Ministerio de Economía y Hacienda  


Proyectos de Sabatini para la Real Casa de Aduana 
Ministerio de Economía y Hacienda  (Visita guiada)




Tesoros del Archivo del Ministerio de Hacienda



En Vista guiada (Libros del Ministerio de Hacienda), leemos:

La arquitectura de la eficacia
"Luis Cervera (La arquitectura funcional de Sabatini) ha estudiado en profundidad las solu­ciones constructivas ideadas por el arquitecto italiano para garantizar el buen funcionamien­to del edificio. Señala este autor que la Real Casa de Aduana tenía que resolver dos necesi­dades fundamentales: crear amplios locales para el almacenamiento transitorio de los gene­ros que llegaban a la Corte y alojar a las numerosas oficinas encargadas de los papeles de Aduanas, de la Directoría del Tabaco y de las Rentas Generales y Provinciales. Sabatini resolvió esa duplicidad destinando la planta de calle y los dos sótanos al almacenamiento y el resto del edificio, a las oficinas de los burócratas.
La organización del espacio gira en torno a tres patios, comunicados entre sí, y a una gran escalera. Los primeros resuelven eficazmente problemas de iluminación y de circulación: de iluminación, porque al no ser un edificio exento, los muros laterales no tienen apertura a la calle y sólo la configuración de los patios permite que todas las ventanas se abran al exterior; de circulación, porque Sabatini proyecta los dos patios menores con acceso directo a la calle y al patio mayor, situando las oficinas en el piso principal y los almacenes en los sótanos. Resuelve así los problemas de carga y descarga que planteaba un edificio de doble uso –ofi­cinas y almacenaje– que, además, por el pronunciado desnivel entre las fachadas, sólo tenía entrada por la calle de Alcalá.
Como se aprecia en los dibujos que Mesmay realizó en 1769, el patio mayor, rectangular, se sitúa en la parte posterior del edificio, accediéndose a él desde el vestíbulo y la puerta principal. Los patios laterales, de planta cuadrada, están comunicados tanto con el patio mayor y el vestí­bulo como con la calle de Alcalá, a través de los dos accesos que flanquean la puerta principal.
En definitiva, Sabatini crea un eje de penetración que desemboca en la gran escalera y que permite el acceso a todos los puntos del edificio."


El material de la fachada era piedra de la sierra de Guadarrama; en la construcción del edificio se utilizaron el hierro de Vizcaya, la madera de Cádiz, el ladrillo fino, el vidrío de la Granja, el mármol de Badajoz para las esculturas y la blanca piedra de Colmenar para los remates. Se retrasaron bastante los trabajos por las inmediatas quejas y protestas del vecindario y las  frecuentes reyertas de los que querían pasar por la calle Angosta con sus carros. El maestro de obras pidió ayuda de guardias. Hubo problemas de humedad por el paso de las cañerías del subsuelo y hubo que construir dos sótanos por problemas del desnivel del solar. A principios de 1764, invierno muy frío, se añadieron problemas del embargo administrativo de las carreteras para reservarlas al abastecimiento de la ciudad desde el exterior. El contratista pidió que no haya embargo sobre sus transportes de material para que no se retrase la obra. En 1768, ya se pudo ver cómo montaban puertas y ventanas con vidrios de la Granja. El precioso reloj con esfera de mármol y números romanos de plomo fue realizado por Rostriaga. En 1769, en la fachada, se puso debajo del gran balcón, en un espacio previsto para ello, el siguiente texto en español:

CASA REAL DE ADUANA 
MANDADA CONSTRUIR 
POR EL REY N.S. 
CARLOS III 
Y CONCLUIDA EN EL AÑO DE 1769

En el lado opuesto el texto se puso en latín (¿para quién?):

AEDES PUBLICAE
IUSSU ET SUMPTIBUS
CAROLI III
EXPORTANDIS MERCIBUS EXTRUCTAE
ANNO MDCCLXIX

El maestro Pedro Lázaro entregó la llave de la nueva Casa de Aduana el 4 de diciembre de 1769. Sin embargo, el nuevo edificio no se abrió al público hasta un poco más de tres años después del fin de la obra, debido primero a problemas de humedad en los muros, luego a la necesaria organización de los despachos y sótanos, y renovación de la plantilla de empleados. Por fin, el 1º de marzo de 1773, la actividad de la nueva Casa de Aduana pudo empezar, con un aviso al público, puesto en la antigua casa que seguía en la calle de la Bolsa.

Escribe Pedro Felipe Monlau en su obra Madrid en la mano o el libro del forastero publicada en 1850:

"Es una lástima que este edificio se halle intercalado entre las demás casas de la misma acera, pues si estuviese aislado, ó en forma monumental en medio de una plaza, sería uno de los primeros edificios de Europa. El interior de la Aduana corresponde a la suntuosidad exterior. Tiene tres grandes patios; el central, que es el mayor, está circundado por un elegante vestíbulo y una galería encima. La escalera principal, de piedra, es muy ancha y suave; la distribución de las salas, almacenes, sótanos, etc., es también excelente y apropiada."

Tardó ocho años en construirse y sirvió para Casa de Aduana durante menos de un siglo, exactamente hasta abril de 1845, porque ya no valía para su cometido, perjudicando los intereses del comercio. Las mercancías se quisieron llevar al Pósito, después de negociaciones con el Ayuntamiento de Madrid, negociaciones que no dieron resultado; por lo cual, las mercancías fueron depositadas a la antigua Fábrica del Salitre, hasta mejor destino. Se preparó el noble edificio para alojar el Ministerio de Hacienda que sigue en él hoy.

Damián Menéndez Rayón, archivero del Ministerio de Hacienda (La antigua Aduana de Madrid, hoy Ministerio de Hacienda) escribe en 1871 :

"No permaneció este edificio largas edades, como era de esperar, destinado al objeto que se propusieron sus fundadores; pues en 1845 y principios del siguiente, siendo Ministro el señor Mon, ordenó y llevó á cabo la traslación á él del Ministerio de Hacienda, Antes de desocuparle enteramente precedieron tratos con el Ayuntamiento á fin de que cediese el Pósito como lugar adecuado para los almacenes, Entre otras razones alegadas, decía: que "el edificio en que se halla situado el despacho de la Aduana en esta corte, si bien pudo satisfacer las necesidades del servicio en la época en que se constituyó, es hoy impotente para su objeto y perjudicial á los intereses del comercio. Aumentado este considerablemente, no ha sido posible establecer el depósito necesario á los capitales del reino, ni el reducido local de la Aduana basta á contener los efectos que á ella llegan con la separación conveniente á evitar los cambios que una equivocación natural ó la malicia producen y suelen ocasionar…". Estos tratos al fin no tuvieron efecto, puesto que los depósitos y almacenes se llevaron á la antigua Fábrica del Salitre, donde permanecieron hasta la construcción de los actuales Docks*.
Verificada la traslación, pasó á ocupar este edificio dicho Ministerio, quizá para siempre, con lo cual la obra de Sabatini ganó mucho, tanto en su destino final, como en esperanzas de conservación y embellecimiento.

* "La Empresa de los Docks y Aduana de Madrid fue creada en 1861 por Mollinedo y Compañía. Era conocida por los Docks, palabra que procede del inglés y que significa diques, refiriéndose a los situados junto al Támesis, donde se depositaban las mercancías (fundamentalmente hierros, maderas y alimentos) en unos almacenes en espera de su venta. Estos almacenes madrileños, aprovechando la cercanía de la estación de Atocha y la carretera de Valencia, se instalaron en la antigua calle del Pacífico (hoy avenida de Ciudad de Barcelona) constituyendo un gran centro de almacenamiento con locales de gran tamaño. Tras su fracaso a los pocos años los locales fueron adquiridos por el Estado, que los cedió al Ministerio de la Guerra y éste los destinó a cuarteles de Artillería e Intendencia, más conocidos por los cuarteles de los Docks. En 1878 se construyen los demás edificios de los cuarteles. En los años ochenta del siglo XX los cuarteles fueron derribados y en su lugar se levantaron varios  edificio de viviendas." 
(Diccionario enciclopédico de Madrid por Mª Isabel Gea Ortigas 2002)

En el Diccionario de Madoz (1848–1850) se recogen las oficinas que en aquel momento ocupaban la sede del Ministerio: “las direcciones generales de Contribuciones Directas, de Indi­rectas, de Aduanas y Aranceles; de Rentas Estancadas, de Fincas del Estado y del Tesoro Público; la Contaduría General del Reino; la Junta de Clasificación de Empleados Civiles; el Archivo General de Rentas y el del Ministerio de Hacienda”.

Desde 1998, el edificio está catalogado como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

Recomiendo particularmente visitar este sitio:
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http://serviciosweb.meh.es/apps/museo/Default.htm
-->


Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Diccionario de Madoz,  Wikipedia y archivo de Wikimedia Commons, Madrid en la Mano 1850 de Pedro Felipe  Monlau y Roca, Tesoros del Archivo del Ministerio de Hacienda, Visita guiada de la Real Casa de Aduana (libros del Ministerio de Economía y Hacienda),  La antigua Aduana de Madrid, hoy Ministerio de Hacienda 1871 de Damián Menéndez Rayón, archivero-bibliotecario del Ministerio de Hacienda, Un lugar en Madrid para el Palacio Real de Filippo Juvarra de Mª José Muñoz de Pablo, Diccionario enciclopédico de Madrid de Mª Isabel Gea Ortigas, Fotos de Jean Laurent, Colaboración amistosa.


(Continuará)

Anne Barcat

miércoles, 3 de agosto de 2011

Grandes innovaciones urbanísticas en el Madrid de Carlos III (IIª parte)


En su libro El futuro Madrid, Fernández de los Ríos que no perdonaba prácticamente nada a los reyes de España, tanto a los Austrías como a los Borbones, hace una excepción y escribe:
Carlos III " hizo más por la capital  que sus siete antecesores, desde que Felipe II se fijó en Madrid." Aparte de que sólo cuento seis antecesores en el trono desde Felipe II, conviene reconocer que en época de Felipe V y de Fernando VI, se hicieron planes y proyectos de un importante cambio urbanístico.

Los que prepararon mejoras y obras en la Villa de Madrid antes de la llegada de Carlos III al trono de España.

Unos arquitectos trabajaron para la Villa de Madrid antes de la época de Carlos III y tuvieron una gran influencia en las obras  o mejoras que luego se harían durante el reinado de este último:
 - Teodoro Ardemans (1661-1726) en 1691 proyectó el ensanchamiento del camino de Alcalá y, en 1719, escribió ordenanzas para el bienestar de los madrileños y el saneamiento de la ciudad.

Otros arquitectos hicieron proyectos en época de Fernando VI y continuaron trabajando con Carlos III: 
 - Ventura Rodriguez (1717-1785), a petición del marqués de la Ensenada, presentó proyectos y maquetas para la Real Casa de Correos, con grandes reformas de la Puerta del Sol, y proyectó el Hospital General de Atocha, siendo sustituido por otros arquitectos para su realización, aunque sí pudo realizar otras obras para la urbanización de la Villa. Pero en particular, trabajó como ayudante de Juvarra y de Sacchetti para los proyectos de construcción del Palacio Real nuevo que estaba casi completa  cuando en 1760 pasó a manos de Sabatini que la terminó en 1764.
 - José de Hermosilla y Sandoval (1715-1776) ya había proyectado un eje Recoletos-Atocha con el futuro Salón del Prado y siguió trabajando en ello durante el reinado de Carlos III.  También empezó a hacer los cimientos del Hospital General de Atocha y la obra que se elevó hasta el techo principal será traspasada a Francesco Sabatini que tampoco, antes de morir, la pudo terminar  por problemas económicos.

Retrato que ilustra la obra de Beatriz Blasco Esquivia, estudio del facsimil de Gobierno Político de las Fabricas de Ardemans. La autora señaló que, hoy, se pone en duda que sea la copia de un auténtico autorretrato 


Ordenanzas de Ardemans para el Gobierno político de las fabricas


Ventura Rodríguez (1784)
Retratado por Goya
Museo de Estocolmo


Proyecto de José de Hermosilla y Sandoval para los paseos del Prado, Recoletos y Atocha de Madrid (1767)
Documento de la Biblioteca Nacional de España 



Saneamiento, acantarillados, empedrado y alumbramiento
  
Carlos III se quedó horrorizado cuando llegó desde Italia a la Villa por el estado de suciedad y mal olor de sus calles, llenas de aguas fecales y en las cuales no se podía deambular sin temer recibir el contenido de orinales o palanganas de desperdicios al grito de ¡Agua va! No es de extrañar, ya que en Francia hasta el siglo XX, en los barrios populares se conocía este grito de ¡Gare à l'eau! y en Edimburgo gritaban Gardy loo! expresión derivada del francés. Ardemans ya había publicado ordenanzas sobre aguas residuales  de las viviendas, pero sin desarrollar suficientemente las exigencias. Durante años, Carlos III no se resignaba a vivir en la Corte,  prefería residir por temporadas en San Lorenzo del Escorial, Aranjuez o El Pardo, lo cual le impulsó a tomar acción a través de hombres capaces de hacer las reformas convenientes, como José de Hermosilla y Francesco Sabatini.

"La consideración del Paseo del Prado como marco urbano de la ciudad de Madrid no se dio hasta el reinado de Carlos III, momento en el que se inició la transformación de la zona y su acondicionamiento como una de las principales vías de la capital. Bajo este reinado se puso en práctica el proyecto del ingeniero José Hermosilla para nivelar el terreno del Prado en sus tres partes, llamadas de San Fermín, San Jerónimo y de Atocha, con este proyecto se construyó una mina subterránea para un gran colector que encauzará las aguas del arroyo, desde la puerta de Recoletos en la zona de la actual plaza de Colón hasta la de Atocha, obra que se complementó con la construcción de un colector en Atocha, todo lo cual permitió terraplenar y allanar el terreno del Prado."
Anexo 08 Estudio arqueológico informativo de las obras de nuevos aparcamientos subterráneos en la Plaza de la Lealtad

Cuando Carlos III llegó a la ciudad encontró multitud de deficiencias: Madrid era una población grande en la que algunos edificios singulares hacían resaltar aún más la pobreza y fealdad de la mayor parte del caserío. Tenía la merecida fama de ser la ciudad más sucia y pestilente de Europa. Si de día no era agradable pasear por las calles, de noche era temerario, sin más alumbrado que la mortecina luz de algún retablo o imagen piadosa. Faltaba un control de la población y el traje popular con sus grandes sombreros y amplias capas dificultaban cualquier identificación. Para realizar sus planes de urbanización de la Corte, Carlos III hizo venir de Nápoles a Francisco Sabatini, y con gran celeridad redactó un programa de reformas urgentes (Instrucción para el nuevo empedrado y limpieza de las calles de Madrid, 1761), entre las que se encontraban la construcción de un pozo séptico en cada casa (que se limpiaban de noche y sus desechos eran sacados en unos carros cerrados, que el pueblo bautizó irónicamente como las Chocolateras de Sabatini), construcción de canalones para las aguas de lluvia y de conducciones interiores para las aguas sucias. Las basuras se trasladan fuera del casco urbano y se depositan en parajes determinados en lugar de arrojarlas a la vía pública. Se construirían aceras con cargo a los propietarios; se prohibía que deambularan por la calle cerdos y otros animales.
 El alumbrado nocturno había sido objeto de otras disposiciones en los reinados anteriores, pero muy mal cumplidas. En 1765 se dictó una nueva, que sustituía la obligación de los dueños de casas de tener encendidas lámparas de aceite por la de contribuir con 64 reales anuales por finca, con cuyo producto la municipalidad costearía más de dos mil faroles públicos desde el 15 de octubre al 14 de abril. Estas reformas, aunque necesarias, no fueron del agrado de todos, porque se autorizó a los dueños de casas a repercutir las mejoras de limpieza y alumbrado en el precio de los alquileres.
Carlos III Rey Alcalde de Madrid Biblioteca Regional de madrid Joaquín Leguina (Exposición de Marzo a Julio 2010)


"Por los años de 1761, presentó á S. M. el ingeniero Don Francisco Sabatini un proyecto para la limpieza y empedrado de Madrid, que fue aprobado por real orden de 14 de mayo de dicho año, en el que se disponía entre otras cosas, que el empedrado de las calles se había de hacer á costa del público, toda vez que ya se mandaba en el mismo la colocación de baldosas en los frentes y costados de las casas. Tambien dispuso S. M. en real orden de 31 de mayo de 1761 que la villa de Madrid destinase con la calidad de por ahora de sus fondos de propios, para la ejecución del empedrado y limpieza de las calles, la suma de 250,000 reales anuales; y por otra real orden anterior de 22 de setiembre de 1746 y posteriores resoluciones, consignó en los caudales de sisas de Madrid L.053,400 rs.,  para dicho objeto y otros gastos ordinarios y estraordinarios de la causa pública. " 
Diccionario de Madoz

Se instauraron los Alcaldes de Cuartel y los Alcaldes de Barrio.
En octubre de 1768, a propuesta de Aranda, el rey Carlos III aprueba una Real Cédula por la que "se divide la población en ocho cuarteles, sellando un Alcalde de Casa y Corte y ocho Alcaldes de Barrio para cada uno". Cada uno de estos alcaldes de cuartel, ayudado por dos porteros, cuatro alguaciles y los ocho alcaldes de barrio de su demarcación serían "responsables de su tranquilidad y de perseguir los delitos que se cometan en él". Debían ser "vecinos honrados" del propio barrio y el método de elección era el mismo que el de los diputados y síndicos personeros. Cada mes de diciembre se celebraría la elección, presidida por el alcalde de cuartel, y el elegido juraba su cargo, de un año de vigencia, el 1 de enero. Sus atribuciones eran amplísimas: matricular a todos los vecinos y a los foráneos que llegasen al barrio; cuidar de la limpieza de calles y fuentes, ocuparse del buen estado  del alumbrado, vigilar las posadas, mesones, tabernas y figones, supervisar los pesos y medidas de las tiendas de comestibles, "atenderán la quietud y el orden público, y tendrán jurisdicción pedánea para hacer sumarias en casos prontos, dando cuenta al Alcalde de Cuartel", recoger a los pobres y pordioseros para llevarlos al Hospicio, y a los niños abandonados para que se pongan a aprender oficio o a servir".
Historia de España en la Edad Moderna de Alfredo Floristan Imizcoz


También se empezó a vigilar la ciudad de noche y se atribuyó este cometido a serenos. Todas estas mejoras cambiaron el aspecto exterior de la ciudad y de sus calles que dejaba tanto que desear.


La decoración interior del Real Monasterio de la Encarnación  (1755-1767) así como la reforma y decoración del interior de la Colegiata de san Isidro (1767-1769) por Ventura Rodríguez 


Cúpula del Real Monasterio de la Encarnación
Obra de Ventura Rodríguez
Foto Håkan Svensson (Xauxa) Wikimedia Commons

 Retablo del altar mayor de la Colegiata de San Isidro el Real por Ventura Rodriguez
Foto de la web Viendo Madrid www.viendomadrid.com


Perspectiva del coro de la Colegiata de San Isidro el Real
con el retablo del altar mayor de Ventura Rodríguez
Foto de la web Viendo Madrid www.viendomadrid.com

Sólo nombraremos sin detalles el trabajo de decoración interior del Real Monasterio de la Encarnación y la reforma y decoración del interior de la Colegiata de san Isidro (retablo del altar mayor y nuevo presbiterio) realizados por Ventura Rodríguez porque, siendo interiores, no pertenecen verdaderamente al concepto de  paisaje urbano matritense. Sin embargo, la decoración, mantenimiento  y restauración interiores participan al mantenimiento exterior de un edificio. 
 


La Real Casa de Correos (de 1760 a 1768) 

 La Casa de Correos de Madrid, actual sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid
Foto J. L. De Diego para dominio público Wikimedia Commons

Esta obra se realizó entre 1760 y 1768. Anteriormente, Ventura Rodríguez había hecho proyectos para esta Casa de Correos y tenía intención de derribar dos manzanas (205 y 206 de la Planimetría General de Madrid) a fin de liberar un gran solar. Incluso había previsto los materiales a utilizar. Sin embargo, el rey Carlos III puso la obra en manos del francés Jacques Marquet que, por cierto, recibió  numerosas críticas negativas bastante injustas por parte de los madrileños. El proyecto de Ventura Rodríguez mostraba un solo patio, en cambio Marquet incluyó dos. El estilo es neoclásico con ladrillo y blanca piedra de Colmenar.


Proyecto de Jacques Marquet para la Real Casa de Correos


En el siglo XIX, la Casa de Correos dejó lugar al Ministerio de la Gobernación.  El edificio tuvo una torreta de telégrafo óptico en 1848, pero pronto el invento del telégrafo eléctrico lo hizo innecesario.  


 Torre telegráfica de la Casa de Correos
Wikispace Telegrafía óptica


La casa de Correos con su torre de telégrafo
Madrid en la Mano de Pedro Felipe  Monlau
 

Durante un tiempo el edificio tuvo dos torres, la del telégrafo y otra delante de ella construida en 1855 para el reloj. Éste reemplazaría el de la iglesia del Buen Suceso que había sido derribada. Se utilizó  la torre telegráfica para verificar la hora con un sistema bastante elaborado. El jueves 4 de diciembre 1856 en  el periódico de la tarde El Genio de la Libertad leemos:
Por la subsecretaria del ministerio de la Gobernación se ha publicado el aviso siguiente:
"Con objeto de que se verifique, según está mandado, el arreglo de los relojes públicos de esta corte al tiempo medio civil, se hace saber a las personas encargadas de éstos, que desde el día 1º de diciembre próximo podrán observar la señal dada por el observatorio astronómico al paso del sol medio por el meridiano.
Cinco minutos antes de las doce servirá de señal preventiva la subida de una bola negra a la parte más elevada del aparato de la torre telegráfica situada en este ministerio. En el momento del pasado del sol medio por el meridiano del observatorio; una corriente eléctrica, enviada desde aquel establecimiento, hará saltar instantáneamente el gatillo del disparador de la bola, y esta descenderá con movimiento acelerado y uniforme.
Un reloj bien arreglado al tiempo medio civil debe señalar las doce en el momento en que la bola empiece a descender.
Madrid 25 de noviembre de 1856.
El subsecretario, Antonio Gil de Zárate


Recorte de El Genio de la Libertad Jueves 4 de diciembre de 1856 Crónica de Madrid


 La antigua torre telegráfica y la torre del reloj
Wikispace Telegrafía óptica
 
El primer reloj jamás funcionó y, aunque la torre del telégrafo  cumplía marcando correctamente el mediodía con la bajada de la bola, nadie ya se preocupaba de mirarla. L
a instalación del segundo reloj por Losada en 1866 fue un éxito y éste funcionó perfectamente hasta hoy.  La torre del antiguo telégrafo sería quitada en 1868.
El edificio albergó la Dirección General de Seguridad en 1939 y, más tarde, fue la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.


El Hospital General de Madrid en Atocha  (hoy Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía y Conservatorio de Música) 

  • El primitivo Hospital General  en Atocha (siglo XVI)
Existió en el siglo XVI y en época de Felipe II un albergue real con función de hospital, en un atochar de la zona sur de Madrid cercano al viejo santuario de la Virgen de Atocha. Este gran albergue, como muchos otros, eran gestionados y financiados por don Cristobal Pérez de Herrera (1556-1620), protomédico del rey. Éste había tenido la idea de  que se construya un edificio muy amplio con la intención de alojar  a los hombres enfermos ya agrupados en el insuficiente hospital general de la calle Prado y en las casas de Santa Catalina de Siena que transcurrían por la carrera de san Jerónimo, así como a las mujeres enfermas en el pequeño hospital de la Sagrada Pasión que estaba cerca de la iglesia san Millán desde el siglo XV.  El edificio proyectado ofrecería suficiente sitio para los dos cometidos de gran hospital y albergue para pobres y mendigos. Se convirtiría en el hospital general de Madrid en Atocha en el siglo XVII. 

En su libro, "Discurso de Amparo de los legítimos pobres…", Pérez de Herrera describe que había encontrado el sitio idóneo para edificar un albergue para los pobres. Era en el camino que iba a la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, "azotada por vientos saludables y con un arroyo cercano de aguas puras". Consideraba, además, que había la posibilidad de hacer un gran Hospital General  junto a dicho Albergue, pues habría sitio suficiente.  (Archivos Españoles de Urología v.59 n.7 Madrid sep. 2006)



Archivos españoles de urología


No se encuentra documentación sobre quien fue el arquitecto que lo realizó, aunque en su tesis doctoral "De Hospital a Museo", Mª Dolores Muñoz Alonso encuentra bastantes pistas que llevan a creer que pudo ser Francisco de Mora. La primera piedra se puso el 8 de septiembre de 1596. En 1606, los hombres enfermos del hospital general de la calle Prado fueron allí trasladados en la división que estuvo puesta bajo la advocación de la Asunción y San Roque. Las enfermas de la Pasión no tuvieron sitio hasta que, en 1636, se las instalase en casas contiguas, propiedad del corregidor Juan Luis Gaytan de Ayala. El conjunto formado se llamó Hospital General y de la Pasión en el siglo XVII.
 
Se ve el viejo hospital general de Atocha en el plano de Madrid de Texeira de 1656, pero nadie tenía idea de como era.  En 2008, un artículo de El País reveló que se había descubierto, en un rincón perdido del castillo de Manzanares el Real, una pintura de 1643, muy dañada, que lo representaba. A pie de ella, una cartela indica que se trata de una procesión de una imagen el día de la Candelaria que tuvo su principio en el año 1582. Personalmente, al leer la cartela, creo que si  se trata del Hospital General  y de la Pasión de Atocha, la procesión retratada no pudo ser del 2 de febrero de 1582, como lo dice el artículo de El País, ya que este hospital fue fundado en 1596.  Añade la cartela que la procesión de la imagen anteriormente pasaba delante del hospital general cercano al convento de Santa Catalina de Siena (calle del Prado y carrera de san Jerónimo) con un recorrido diferente: Iba hasta el convento de San Felipe el Real, convento de monjes agustinos calzados, situado al comienzo de la calle Mayor, en lugar de ir a Nuestra Señora de Atocha.

 Hospital General de Atocha y procesión de la imagen de Nuestra Señora de Madrid
en el día de la Candelaria (2 de febrero)
Foto y texto incluidos en la tesis doctoral de Mª Dolores Muñoz Alonso "De Hospital a Museo" 2010

Curiosamente este cuadro se había conservado en el viejo Hospital General y de la Pasión, así como en el que lo reemplazará en el siglo XVIII. La pintura fue restautrada en 1865 a petición del director del hospital y fue enviada por la Diputación General de Madrid al castillo de Manzanares el Real donde cayó en el olvido más absoluto. Hoy pertenece a la Comunidad de Madrid. La imagen en cuestión era en realidad Nuestra Señora de Madrid que hoy se encuentra en la Parroquia de San Vicente Ferrer. La imagen siempre fue venerada en los hospitales generales de Santa Catalina (1582) y de Atocha (1608).



Nuestra Señora de Madrid o Virgen de la Candelaria
Web de la Parroquia de San Vicente Ferrer


  • El Nuevo Hospital General y de la Pasión de Madrid en Atocha (siglo XVIII de 1758 a 1807)
Ya en época de Felipe V se hacía muy necesaria una importante obra hospitalaria y la unión de los diversos hospitales de Madrid. El viejo hospital de Atocha estaba muy abandonado e insuficiente. Fernando VI lanzó la obra. Durante su reinado y el de Carlos III, intervendrán tres arquitectos consecutivos:

La Junta de la Real Congregación de Hospitales había pedido trazas para el edificio a Ventura Rodríguez quien, al presentar su proyecto, escribe:
“… la fachada principal quedaría irregular por razón del declive en la calle de Atocha; y en figura de cuña, esto es baja o angosta en el extremo de la esquina de la Galera, y alta, o ancha en la esquina opuesta hacia el paseo; cuya desproporción y fealdad, se salva en mi dibujo, con la lonja que en él se de muestra, sirviendo como de hasa al todo del edificio, y de suerte, que pueden llegar los coches hasta la puerta y entrar en el hospital" (…)
"… también tuve presente, que este edificio no debe ser de aquellos en que la delicadeza y ornatos apurasen los primores de la Arquitectura, pero sí de extensión y capacidad, bastante con las ventilaciones y comodidades necesarias; que en la misma sencillez de su construcción, manifestase el buen gusto, simetría y proporciones, y que en el tiempo del feliz reinado de Su Majestad tenía un vasallo humilde, lleno de gratitud y de reconocimiento, que procuró unir todas estas partes al modo de la gran casa de Inválidos de París, en la que resplandece este bello orden"

"(Manuscrito sobre los planos del hospital de Madrid". Madrid, 1756. Biblioteca Nacional de Madrid. Sección de Manuscritos, mss. 9927)
 
Ventura Rodríguez se preocupó de eliminar las diferencias de cotas del entorno con una lonja, pero la Junta rechazó sus propuestas y confió la obra a José de Hermosilla. Éste la empezó en 1758 continuando durante 11 años y, mientras tanto, no se cerró del todo el viejo hospital y albergue que siguió adosado al nuevo edificio.  Después de muchos problemas con la Junta de Dirección y Gobierno de los Reales Hospitales en lo que concernía las contratas y financiación, la Junta votó y destituyó a Hermosilla. La obra se puso en manos de Sabatini.

¿Qué hizo realmente Hermosilla? Responde el propio Sabatini, en un manuscrito aunque se haya ignorado muchos años esta afirmación.
"Hermosilla inició y dirigió las obras, hizo los cimientos y elevó el edificio en algunas partes hasta el techo principal, siendo Sabatini el encargado de terminar las obras de lo existente" 
(Carlos Sambricio. "José de HermosilIa y el ideal historicista en la arquitectura de la Ilustración". Revista Gaya. Número 159. Madrid, noviembre-diciembre, 1980. pp. 140-151)
 
Sabatini reemprendió pues la obra empezada por Hermosilla  con nuevos planes de monumental envergadura y muy costosos, que incluso contemplaron una gran basílica. Tal vez, se inspiraba de proyectos de Ventura Rodríguez, aunque éstos no se conservan para poder afirmarlo. Mientras tanto, trabajaba en otros proyectos importantes para la Villa de Madrid, como puertas y la casa de la Aduana.

Fachada lateral y secciones longitudinal y transversal del Hospital General de Madrid 
Archivo del Palacio Real

El Hospital General del siglo XVIIII 
Detalle de la Maqueta de León Gil de Palacio

 Pasillos del Hospital General de Atocha
Web del Opus Dei

Un patio del Hospital General de Atocha (1781) y una de las dos fuentes originales de Sabatini
Web del Opus Dei

Los proyectos de Sabatini no se realizarán más que hasta las  dos quintas partes por problemas económicos particularmente.  El hospital abrió sus puertas para funcionamiento de la parte construida en 1781, ofreciendo 1561 camas. Incluso el Colegio de Cirujía  de  San Carlos se alojó en sus sótanos hasta el siglo XIX. Más tarde, a la muerte de Sabatini en 1797, la obra pasará a manos de Juan de Villanueva que poco pudo hacer con su equipo. La Junta no tenía fondos para pagar a los técnicos y se aceptó la ayuda del arquitecto Silvestre Pérez para poder acabar. No se saldaron los pagos de las cuentas finales hasta 1807.  El Hospital General de Madrid era una gran obra sin acabar. Las tres partes del edificio - el viejo hospital-albergue, la Pasión y el nuevo Hospital General - nunca llegaron a unificarse. Médicos y enfermeros iban de un lugar a otro constantemente y con muchos inconvenientes.

En 1780, a instancias del cirujano Antonio Gimbernat y Arbós, el Colegio de Médicos tuvo derecho a un edificio propio en el solar de La Pasión, edificio proyectado por el arquitecto Isidro González Velázquez que se acabará en 1840. En el siglo XX, el Hospital General que ya se llamaba Hospital Provincial de Madrid dejó su función para transformarse en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía y en el Conservatorio de Música. Los enfermos fueron trasladados al Hospital Francisco Franco que será, más tarde, el Hospital Gregorio Marañón.

Se recomienda ver la web Espacio de Raúl sobre este hospital: 
http://matritense20.wordpress.com/2010/05/10/la-institucion-del-hospital-general-creado-en-1587-madrid/



Fuentes: Beatriz Blasco Esquivias Estudio de Teodoro Ardemans sobre Ordenanzas Urbanas de Madrid (1719), Biblioteca Nacional de España, Estudio Arqueológico informativo de las obras de nuevos aparcamientos subterráneos en la Plaza de la Lealtad, Diccionario de Madoz, Carlos III Rey Alcalde de Madrid Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina (Exposición de Marzo a Julio 2010), Historia de España en la Edad Moderna de Alfredo Floristan Imizcoz, Wikipedia y archivo de Wikimedia Commons, Wikispace de Telegrafía óptica y Amigos del telégrafo, Madrid en la Mano de Pedro Felipe  Monlau, Archivos españoles de urología, Periódico vespertino El Genio de la Libertad, Web de la Parroquia de San Vicente Ferrer, María Dolores Muñoz Alonso "De Hospital a Museo", Carlos Sambricio "José de Hermosilla y el ideal historicista en la Arquitectura de la Ilustración" Revista Gaya, Carlos Sambricio "El Hospital General de Atocha en Madrid, un gran edificio en busca de autor", Web del Opus Dei, Ilustre Colegio Oficial de Médicos, Colaboración amistosa.


(Continuará)

Anne Barcat