martes, 9 de febrero de 2016

Obras urbanísticas realizadas durante el reinado de Fernando VII



Fernando VII 
por Vicente López Portaña
Museo del Prado Foto del dominio público

Fernando VII
Retrato de Vicente López Portaña
Museo de Bellas Artes de San Fernando
Foto Anne Barcat 2008


Al empezar este capítulo pensaba que no iba a encontrar casi nada que mencionar sobre obras urbanísticas realizadas durante el reinado de Fernando VII. Estaba equivocada. Sin embargo aparte de algunas restauraciones, casi todo lo que se hizo en época de este rey ingrato y falso fueron obras empezadas antes de su reinado u obras sin concluir cuando murió.


Restauración del Observatorio Astronómico (1815)

Después de la invasión de los franceses, el rey Fernando ordenó, en 1815, restaurar el Observatorio Astronómico que había sido saqueado por el enemigo francés.



El Real Gabinete de Historia Natural (1815)

El naturalista Juan Mieg (nacido en Suiza) llega de Francia a Madrid en 1814, llamado por Fernando VII, que le había conocido cuando éste último estaba prisionero de Napoleón en Valencay.
 
"El Profesor Juan Mieg como naturalista vocacional.
La situación de los estudios de historia natural y su principal institución, el Real Gabinete de Historia Natural, se encuentran en una total parálisis.

Desde su fundación en 1771 este establecimiento se encuentra en su ocaso, en el final de un sueño ilustrado (Villena et al., 2009). En 1815, Fernando VII suprime el cargo de director y se nombra una Junta de Patronato, de la que sería director, algún tiempo después, Donato García, presbítero y mineralogista. Esta Junta funcionó, con varios cambios y vicisitudes, hasta el año 1821 en que pasó a depender de una Dirección General de Estudios. Posteriormente, en el año 1828, el Real Museo de Ciencias Naturales, fundado en 1815 por el monarca, tendrá una Junta de protección, presidida por Manuel González Salmón, y por los vocales Jacobo María de Parga, Josef Duaso, el conde de Argillo y Ramón Garcés de Marcilla, y por una serie de profesores: Donato García (Mineralogía), Tomas Villanova (Zoología), Juan Mieg (Química) y Josef Demetrio Rodriguez (Botánica), quedando desiertas las plazas de Agricultura y de Astronomía. El Real Gabinete de Historia Natural disponía de un bibliotecario (Manuel Castor González) y estaba abierto para el público únicamente los lunes y viernes de todo el año durante cinco horas."  (Abilio Reig-Ferrer)

Como lo veremos, el Gabinete nunca se alojó en el Museo que Villanueva había construido para él, y sus ricas colecciones fueron repartidas en varios sitios cuando el Palacio Goyeneche no tuvo suficiente espacio.
 

Plaza de Oriente (Isidro González Velázquez 1816)

 Plaza de Oriente  (Madrid)
 Photo losmininos Flickr Para Creative Commons

Aunque el espacio había sido abierto por el rey "intruso" José I, conviene decir que proyectos como el de la plaza de Oriente, hechos en la época anterior sin que se puedan empezar siquiera, fueron realizados en su principio durante en el reinado de Fernando VII. En 1816, como lo dijimos en la anterior entrada, la plaza de Oriente fue realizada por el arquitecto Isidro González Velázquez, entonces Arquitecto Mayor del Rey. Las obras se terminaron en 1831 pero el diseño de las manzanas que rodeaban el Teatro Real cambió en época de Isabel II. Se colocaron las 20 estatuas que estaban destinadas al Palacio en el siglo XVIII, con 5 reyes visigodos y reyes de la época cristiana de la Reconquista. Hay otras de estas estatuas en el Retiro, en los jardines de Sabatini, en el Capricho de Alameda de Osuna, en la puerta de Toledo y en otros lugares de provincia.
En el centro de la plaza está la imponente estatua ecuestre de Felipe IV realizada por Pietro Tacca en bronce durante el siglo XVII sobre un diseño que Velázquez había enviado a Florencia desde Madrid. La primera escúltura de barro enviada a Felipe IV no fue aprobada. Cuando se obtuvo la estatua en bronce, terminada por el hijo de Tacca, ésta se quedó en el Palacio del Retiro hasta que se terminó su alto pedestal en 1843 para quedarse hasta hoy en el centro de la Plaza.


 Estatua ecuestre de Felipe IV fundida en Italia 
según ideas de Galileo para mantener al caballo erguido con el rey jinete.
Foto de Alvesgaspar para Wikimedia Commons 

La Plaza de Oriente debe su nombre a la logia masónica del Gran Oriente a la cual pertenecía José I. El nombre es lo único que se queda de su proyecto de hacer una gran plaza delante del Palacio Real.


Puerta de Toledo (Antonio López Aguado 1817)

  Puerta de Toledo de Madrid Foto Luis García para Creative Commons

La puerta de Toledo, aunque fue concebida para otro fin (el Soberano Congreso Nacional), fue dedicada al "deseado" rey Fernando VII para celebrar su vuelta a España. Tiene un arco central y dos laterales adintelados. Da una sensación de robustez y sirvió como puerta de control de las entradas a Madrid durante el siglo XIX. El arquitecto fue Antonio López Aguado que la realizó en 1817.
 

 El Teatro Real (Antonio López Aguado 1818) Obra sin concluir hasta 1850.

 Teatro Real de Madrid visto desde la Plaza de Oriente
Foto Anne Barcat 

Teatro Real de Madrid visto de noche desde la Plaza de Oriente
Escaneado de un calendario de Anne Barcat

En 1818 se derribó el teatro de los Caños del Peral que estaba situado en la llamada posteriormente Plaza de Isabel II. Por lo cual el Teatro desde entonces tiene dos fachadas, una hacia la ciudad y otra al poniente: La plaza de Isabel II y la plaza de Oriente. El arquitecto neoclásico López Aguado hizo un gran proyecto inicial, cambiado repetidas veces por otros arquitectos como Custodio Teodoro Moreno que le sustituyó porque la realización del teatro duró hasta su tardía inauguración el 19 de noviembre de 1850.



Museo de Pinturas y Escúlturas  inaugurado en 1819. Obra ya hecha anteriormente por Juan de Villanueva y restaurada.

En época de Carlos III Juan de Villanueva había construido el edificio en el paseo del Prado para albergar la inmensa colección del Real Gabinete de Historia natural y su importante pinacoteca que ya no cabía en el Palacio Goyeneche. Sin embargo, ésta  nunca estuvo en el paseo del Prado; a lo largo del tiempo, acabó repartida entre varios sitios como el Museo Arqueológico, el Museo de Antropología del Dr. Velasco y los bajos de la Biblioteca Nacional, hasta que Ignacio Bolívar, su director, consiguió una nueva sede que sigue siendo la suya, el antiguo Palacio de Exposiciones de las Artes y de la Industria del Paseo de la Castellana, compartiendo sede con la Escuela de Ingenieros Industriales. Durante todo este tiempo se perdieron colecciones de láminas de gran valor y parte de su biblioteca se quedó en la Biblioteca Nacional hasta hoy.  

En 1819, el edificio Villanueva que debía acoger esta colección y no pudo hacerlo por las circunstancias de la Guerra de Independencia y se transformó en época de Fernando VII en una gran pinacoteca, el Museo de Pinturas y Escúlturas como ya lo vimos en entradas anteriores, lo que llegará a ser el actual Museo del Prado en 1920. Hubo que hacer una gran restauración del edificio que había sido utilizado como cuartel de los soldados franceses. Este Museo de Pinturas y Escúlturas una vez recuperado, recibió grandes colecciones que pertenecían a los reyes de España desde el reinado de Carlos V. Éstas llegaron de muchos lugares de España, desde los palacios e incluso algunos conventos cuyos bienes habían sido incautados por José I.



Real Colegio de Medicina (Isidro González Velázquez 1831). Obra no terminada hasta 1840.

 Real Colegio de Medicina y Cirugía (Madrid)
Foto de Luis García para Creative Commons

El rey Fernando VII concede el Hospital de la Pasión con todo su solar, en la calle Atocha, 108, para construir el Real Colegio de Medicina y Cirugía. Encarga el proyecto a Isidro González Velázquez en 1831 pero sólo será un principio hasta la realización del proyecto en la que intervinieron también los arquitectos Tiburcio Pérez Cuervo y Javier de Mariátegui que aportaron sus ideas hasta finalizar la obra en 1840.



Fábrica de gas (José Luis Casaseca y José Roura 1831 a 1833)

 José LuisCasaseca


Patente de José Luis Casaseca para gas de agua (1832)


La patente de José Luis Casaseca para gas de agua tuvo problemas económicos y también de seguridad. El gas de agua se obtiene con vapor de agua que se proyecta sobre ascuas de carbón (de tipo coke). H2O + C  se descompone en Hidrógeno y monóxido de carbono (H2+CO), con el peligro de inhalación de monóxido de carbono o explósiones en la fábrica. Por lo cual se optó por el gas de aceite para el Palacio.
En 1833, se encarga al arquitecto Lucio Olarrieta de la construcción de la fábrica, que no deberá situarse lejos del Palacio para ahorrar canalizaciones, ser bien ventilada en lugar abierto. "Se elige una pradera al poniente del Real Palacio “bajo los encumbrados cimientos del cuartel de Caballería” que sirve a la guardia, a ochenta y dos pies de las tapias que hay al pie de dichos cimientos, en el punto donde pasan las aguas sobrantes de la fuente de la Real Armería." (La Real Fábrica de Gas de Madrid" de Mª Carmen Simón Palmer GasNatural Fundación). Casaseca supervisaba la obra.

Cuando nació Luisa Fernanda, segunda hija de Fernando VII, se encargó con éxito al profesor de química José Roura instalar 100 farolas de hierro forjado para alumbrar el Palacio hasta la Puerta del Sol.

Más tarde en 1835, se volverá a la patente anterior obtenida por Casaseca para fabricar gas de agua y usarlo.



El telégrafo óptico 


 Agustín de Betancourt, el pionero del telégrafo óptico en España

 Desde 1794, se comentó que el telégrafo óptico funcionaba bien en Francia con el sistema de Chappe y se hicieron unos interesantes experimentos en el Observatorio Astronómico. En 1898, Agustín de Betancourt entonces recibió el encargo del rey Carlos IV de proyectar una conección de Madrid a Cádiz. Este proyecto, aunque contaba con más de 60 estaciones, solamente empezó con el tramo de Madrid a Aranjuez y fue abandonado por la crisis económica y los problemas políticos con Francia.



Juan José Lerena y Barry
Retrato de Elogia Merle 
Wikimedia Comons OTRS

El telégrafo militar de Cádiz
: "Entre 1805 y 1820 funcionó una red telegráfica óptica, de carácter estrictamente militar, que unía Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Medina Sidonia, Chiclana de la Frontera, Jerez de la Frontera, y Sevilla, aunque su funcionamiento fue intermitente. El sistema utilizado era mediante un sistema de semáforos."

El telégrafo para los Sitios Reales:"El rey Fernando VII encargó al oficial de la Marina, Juan José Lerena y Barry construir  5 líneas: Madrid-Aranjuez en 1831, Madrid-San Ildefonso en 1832; y Madrid-Carabanchel Alto, San Ildefonso-Riofrío, y Madrid-El Pardo en 1834 cuando el rey ya había muerto. Algunas de estas líneas se integraron después en la gran red nacional que se proyectó en 1844."
(Fuencaliente.net Curiosidades)

El rey Fernando envió un solo telegrama.


Si comparamos lo que hizo Fernando VII para Madrid con lo que hizo su abuelo Carlos III, su aportación propia se reduce a prácticamente nada. Dice Ángel Fernández de los Ríos que Fernando VII dejó, al morir en 1833, una ciudad que presentaba un lamentable cuadro de abandono, suciedad, inmundicie, enfermedades  y pobreza, con bandas de malhechores atacando a la gente en las calles oscuras y rondando por las tapias de la Villa. Los portales se habían convertido en lupanares. Todo esto fue añadido a los desastres de la Guerra de Independencia y el pueblo se quedó sumido en una mayor desgracia.

Fuentes: Ramón Guerra de la Vega, http://www.madrimasd.org/ Mª Carmen Simón Palmer GasNatural Fundación, Fuencaliente.net, Ángel Fernández de los Ríos, Abilio Reig-Ferrer, Archivo de Wikimedia y colaboración amistosa.

(Continuará)

Anne Barcat