domingo, 6 de julio de 2014

Grandes innovaciones en el Madrid de Carlos III (VIª parte y fin)


Real Jardín Botánico (Juan de Villanueva y Francesco Sabatini 1774-1794)

Real Jardín Botánico (foto Anne Barcat)

El rey Carlos III encargó a Juan de Villanueva el proyecto de un nuevo jardín botánico en el Paseo del Prado, en la zona sur de un gran edificio que más tarde se llamaría Museo de Pinturas y Esculturas; en principio, debía formar con el museo un solo conjunto. El jardín tenía pabellones de enseñanza catedrática sobre botánica y ofrecía una gran variedad de plantas de Europa y del Nuevo Mundo. Incluso en él se vendían algunas plantas medicinales con receta. Se podía acceder al interior por dos puertas de estilo neoclásico: una, imponente, proyectada por Villanueva, se situaba en el norte del jardín, y la otra, la Puerta Real, proyectada por Francesco Sabatini, daba al paseo del Prado.



Entrada norte neoclásica del Real Jardín Botánico proyectada por Juan de Villanueva 
(fotografía Anne Barcat)


Interior del Jardín Botánico (fotografía Anne Barcat)


Puerta Real proyectada por Francesco Sabatini dando al Paseo del Prado
 Foto Luis García Wikimedia Commons


Puerta de San Vicente (Francesco Sabatini 1775)

Puerta de San Vicente por Francesco Sabatini 1775
Foto Luis García Wikimedia Commons

La primitiva Puerta de San Vicente, también llamada Puerta de la Florida, fue derribada en 1770 por la incomodidad del tráfico en la Cuesta San Vicente. Sabatini recibió la orden de construir otra mejor situada cuya construcción acabó en 1775. Su estilo marca el paso entre el barroco y el clasicismo. 

 Puerta de San Vicente por Fernando Brambila


Puerta primitiva de San Vicente
BNE


Casa de los Ministros o de los Ministerios (Francesco de Sabatini 1776)

Este edificio fue encargado a Francesco Sabatini por Carlos III como palacio de los secretarios de Estado o primeros ministros del rey. En primer lugar, sirvió de alojamiento al marqués de Grimaldi, primer ministro, y después a Floridablanca y Godoy. Por esta razón, este palacio tiene varios nombres: palacio de los Ministros, palacio Grimaldi o palacio de Godoy.
Cuando Godoy obtuvo el palacio de Buenavista para su disfrute personal, el palacio de los Mnistros sirvió como sede del Consejo del Almirantazgo; luego fue sede de la Biblioteca Real. Posteriormente se alojaron en él las Secretarías de Hacienda, de Gracia y Justicia y de Guerra y Marina.
En 1853, después de padecer dos incendios y perder parte de la Biblioteca Real, sufrió un derribo para permitir el ensanche de la calle Bailén y fue sucesivamente Museo Naval, Museo del Pueblo Español y Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Fue declarado Bien de Interés Cultural en octubre del año 2000.

Palacio de Grimaldi o Palacio Godoy Fotografía de Carlos Delgado Wikimedia Commons


Palacio de Buenavista (Juan Pedro Arnal 1777)

En los años 40 del siglo XVIII, Ventura Rodríguez había hecho un proyecto para el palacio del duque de Alba sin que llegue a realizarse. Hemos visto en una entrada anterior algunos dibujos de este proyecto. 
En 1777 Juan Pedro Arnal hizo un proyecto de inspiración francesa e italiana que sería el palacio de Buenavista para la casa de Alba; más tarde fue atribuido a Godoy y cuando el favorito cayó en desgracia el palacio fue recuperado por la casa real.  Hoy es el Ministerio de la Guerra. Es un edificio muy protegido de las miradas por frondosos jardines y se puede visitar con un guía en contadas ocasiones.


Palacio de Buenavista con la fuente de la Cibeles en su anterior ubicación Foto de 1880

Puerta de hierro que da a la calle de Alcalá 
Fotografía: Trabajo propio de Zupez Zeta para Wikimedia Commons


Tribunal de la Inquisición (Ventura Rodríguez, Mateo Guill, Manuel Martín Rodríguez y José de la Ballina 1782-1796) 

En 1782 se encarga a Ventura Rodríguez  el edificio del Tribunal de la Inquisición. Se trataba de hacer una nueva construcción en el lugar de otra, calle Torija nº 14, que incluía una vieja fábrica del siglo XVII, todo en muy mal estado. Los inquisidores se alojaon momentáneamente en otro sitio y empezó la obra. El edificio proyectado era de tipo neoclásico con piedra y ladrillo. Ventura Rodríguez era Arquitecto Mayor del Ayuntamiento de Madrid y lo era también de las obras de la Inquisición. El proyecto costaba demasiado para llevarse a cabo y los inquisidores manifestaron prisa por ocuparlo cuanto antes. Cuando murió Ventura Rodríguez en 1785, Mateo Guill, discipulo suyo y nuevo Maestro Mayor de obras de la Inquisición, tuvo que reemprender el proyecto, manteniendo la vieja fábrica del siglo XVII en el resto del inmueble antiguo y reduciendo el proyecto a la fachada ya proyectada en la calle Torija, 14. La obra terminó en 1788. Más tarde, de 1793 a 1794, los arquitectos Manuel Martín Rodríguez, sobrino o hijo natural de Ventura Rodríguez, y José de la Ballina, hicieron muchas reformas en el interior para que pueda tener uso administrativo y servir de residencia a los inquisidores.
El Tribuna de la Inquisición o Consejo Supremo del Santo Oficio tuvo su sede en este edificio entre 1780 hasta su desaparición en 1820.




Tribunal de la Inquisición Foto Madrid Histórico

 
Capilla Nuestra Señora de Belén o de los Arquitectos (Ventura Rodríguez 1784)

Está en la iglesia de San Sebastián de la calle de Atocha que tiene varias capillas importantes. Se llama también Capilla de los Arquitectos porque muchos de ellos deseaban ser sepultados en ella.


Cúpula de la Capilla de Belén en la iglesia de San Sebastián
Foto Luis García para Wikimedia Commons 


EL MUSEO DEL PRADO Y SU LARGA HISTORIA

El primer proyecto de un museo en el Paseo del Prado por Juan de Villanueva en 1785,  analizado por Chueca Goitía.
Chueca Goitía es el arquitecto que más trabajó en estudiar la historia del museo que, después de tener varios nombres, se llamaría Museo del Prado; Chueca Goitía también analizará todas las obras de Juan de Villanueva.
He aquí una descomposición del proyecto para un museo cercano al Real Jardín Botánico, a petición de Carlos III:


Análisis arquitectural del proyecto primitivo de Juan de Villanueva
 para lo que sería más tarde el Museo del Prado, por Fernando Chueca Goitía


Del Real Gabinete de Ciencias Naturales al Real Museo de Pinturas y Escúlturas de S. M. (Juan de Villanueva 1785-1808)

Pedro Franco Dávila y Ruiz de Eguiño, nacido en Guayaquil (Ecuador), había participado a la última expedición científica de los reinos de España en su tierra. Era un naturalista y coleccionaba cantidad de muestras. También registraba todo en archivos. Era un hombre muy estudioso y ninguna asignatura le parecía inútil. Su colección tenía miles de retratos, pinturas y esculturas de grandes maestros, libros, estampas, planos, mapas, bronces antiguos, piedras preciosas, objetos arqueológicos, manúscritos, documentos incunables, piedras preciosas, animales disecados, etc. Invertía mucho de su fortuna en adquirir cantidad de objetos de valor y era un gran viajero.  Planeaba pedir al rey de España que se construya un Real Gabinete de Ciencias Naturales. En época de Fernando VI, el destierro del favorito Marqués de la Ensenada puso un freno a su proyecto y el nuevo rey Carlos III tardó bastante en consentir en ello. Cansado de tanto esperar, Pedro Franco Dávila trató de vender su colección en París, aunque no deseaba realmente desprenderse de ella. Por fin el rey Carlos III accedió a su petición, compartida por José Celestino Mutis de quien hablamos en una entrada anterior. Finalmente el Gabinete empezó a instalarse en el Palacio de Goyeneche (Museo de Bellas Artes de San Fernando).


Palacio de Goyeneche

Fue entonces cuando se encargó a Juan de Villanueva proyectar, en el paseo del Prado, el magnífico edificio que albergaría la colección del Real Gabinete de Ciencia Natural bajo el reinado de Carlos III. 
Este edificio estaba construido con una fachada muy larga que seguía el paseo del Prado, con la intención de ocultar el importante desnivel que existía entre la parte este y oeste, del paseo del Prado a la iglesia de los Jerónimos. Fue realizado con grandes bloques de granito como lo hizo Juan de Herrera en el Real Sitio del Escorial. Se levantaron columnas en orden dórico. Ramón Guerra de la Vega, arquitecto, escribe lo siguiente que nos parece muy interesante:
"La forma de hacer arquitectura de Juan de Villanueva no ha podido nunca ser igualada debido a dos motivos, en primer lugar el formidable coste de tal tipo de constucción, y en segundo lugar, la gran maestría precisa para dimensionar sin errores las piezas que van a formar el edificio sin ningún tipo de ornamento que oculte los posibles fallos. La arquitectura de Villanueva puede ser estudiada en vivo, sin necesidad de planos que nos digan como se sostiene, es una arquitectura sin mentiras ni trucos de oficio, una arquitectura transparente que nos enseña que las obras de arte parecen muy sencillas." Guía de Arquitectura 1700-1800. 
Los otros materiales utilizados fueron la piedra de Colmenar y el ladrillo. Este contraste ofrece un efecto muy bello a la luz del sol.
La cubierta primitiva fue realizada con plomo, pero, a la llegada de los franceses a principios del siglo XIX, será usada para hacer balas. Puedo decir que el invasor no levantó todo el plomo porque un día, cuando Rafael Moneo hacía la ampliación del museo, ampliación que critiqué muy negativamente, quise ver las obras desde las alturas y pedí permiso al secretariado del museo para subir hasta el tejado. Me respondieron que no sabían lo que pretendía hacer, ya que el tejado era de plomo y en muy mal estado. Me aconsejaron ir a la puerta de Murillo para ver la obra y allí me presenté a un guarda diciendo que me enviaba el Museo. Me respondió que "Bueno, si la envía el museo, pase." Hice unas 90 fotos  hasta que un maestro me echó con toda justicia, afirmando que el museo no tenía nada que decir sobre la obra.

En época de la invasión francesa, este museo se llamó Museo josefino, y acabó saqueado por los invasores. Luego fue restaurado y Fernando VII hizo traer obras de las colecciones reales y de muchos lugares de España para enriquecer la colección del Gabinete. El edificio se llamó Museo de Pinturas y Esculturas de S. M.


Museo de Pinturas y Escúlturas (Madrid en la mano de P. F.  Monlau 1850)


 Fachada oeste del museo del Prado con la estatua de Velázquez (fotografía Anne Barcat)


Nuevo Rezado (Juan de Villanueva 1788)

El edificio fue construido en la calle León 21 para albergar los libros de rezo de los monjes jerónimos del Escorial, de ahí su nombre de Nuevo Rezado. Juan de Villanueva lo proyectó con sobriedad, pero era imponente.
Cuando vino la desamortización de Mendizabal en 1836, el edificio había sido adjudicado a la Real Academia de la Historia.
 En los años 70 del siglo XX se le adjuntó el palacio del marqués de Molins, así que otra casa de la calle Huertas. Hoy ocupa toda la manzana limitada por las calles León, Huertas, Amor de Dios y Santa María.

Real Academia de la Hstoria
Foto Luis García para Wikimedia Commons


Real Oratorio del Caballero de Gracia (Juan de Villanueva 1786-1795)


Proyecto de Juan de Villanueva para el Oratorio del Caballero de Gracia
Guía de la arquitectura de Ramón Guerra de la Vega


Este proyecto desgraciadamente tardó en realizarse por problemas de fondos. La ayuda económica de Carlos III fue insuficiente y un benefactor no hizo más que agravar el asunto, ofreciendo dinero con condiciones de fecha límite que apremiaban al arquitecto. Éste se enfadó con la Congregación del Caballero de Gracia, y quiso imponer su voluntad de dirigir las obras con el tiempo necesario. El resultado es que fue despedido. 

Real Oratorio del Caballero de Gracia calle Caballero de Gracia, 5
Foto Luis García Wikimedia Commons

Real Oratorio del Caballero de Gracia visto desde la  Gran Vía
Foto Luis García Wikimedia Commons


Los planos del proyecto de Villanueva fueron reutilizados por el arquitecto del Teatro Real Custodio Teodoro Moreno que terminó la obra en 1795. La cúpula, con claraboyas que iluminan el altar, está pintada por Zacarías González Velázquez.


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Aquí terminamos la época del rey Carlos III, el que más se preocupó del urbanismo en Madrid. Cuando murió en 1788, se leyó en su honor un gran elogio cuya conclusión citaremos:

" Sí, españoles, ved aquí el mayor de todos los beneficios que derramó sobre vosotros Carlos III. Sembró en la nación las semillas de luz que han de ilustraros, y os desembarazó los senderos de la sabiduría. Las inspiraciones del vigilante ministro que, encargado de la pública instrucción, sabe promover con tan noble y constante afán las artes y las ciencias, y a quien nada distinguirá tanto en la posteridad como esta gloria, lograron al fin restablecer el imperio de la verdad. En ninguna época ha sido tan libre su circulación, en ninguna tan firmes sus defensores, en ninguna tan bien sostenidos sus derechos. Apenas hay ya estorbos que detengan sus pasos; y, entre tanto que los baluartes levantados contra el error se fortifican y respetan, el santo idioma de la verdad se oye en nuestras asambleas, se lee en nuestros escritos y se imprime tranquilamente en nuestros corazones. Su luz se recoge de todos los ángulos de la tierra, se reúne, se extiende, y muy presto bañará todo nuestro horizonte. Sí, mi espíritu arrebatado por los inmensos espacios de futuro ve allí cumplido este agradable vaticinio. Allí descubre el simulacro de la verdad sentado sobre el trono de Carlos III; la sabiduría y el patriotismo la acompañan, innumerables generaciones la reverencian y se le postran en derredor, los pueblos beatificados por su influencia le dan un culto puro y sencillo, y, en recompensa del olvido con que la injuriaron los siglos que han pasado, le ofrecen los himnos del contento y los dones de la abundancia que recibieron de su mano." Elogio de Carlos III, leído por Gaspar Melchor de Jovellanos, en la Real Sociedad Económica de Madrid el día 8 de noviembre de 1788

Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Archivo de Wikimedia Commons, Guía de arquitectura (1700-1800) de Ramón Guerra de la Vega,  Museo de Historia,  Madrid HIstórico, Madrid en la mano de P. F. Monlau, Biblioteca virtual de Cervantes, Colaboración amistosa.

(Continuará)

Anne Barcat



martes, 12 de noviembre de 2013

Grandes innovaciones en el Madrid de Carlos III (Vª parte)



 Palacio de Santa Cruz 1768 Foto de Luis García Wikimedia Commons

El Palacio de Santa Cruz (1768)

Este palacio hoy es la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y se encuentra en la Plaza de la Provincia. Los antecedentes de este edificio son bastante antiguos: en época de Felipe IV era Sala de Alcaldes de Casa y Corte y al mismo tiempo era la Cárcel de Corte donde estaban los presos y se celebraban los juicios. 
Sobre un proyecto de Juan Gómez de Mora, en 1629 y 1636, varios arquitectos, junto a José de Villarreal, Bartolomé Hurtado García y José del Olmo, con la dirección de Cristóbal Aguilera para las obras de construcción, habían trabajado en este edificio. 
En época de Carlos III, Antonió Pló, que no era arquitecto sino maestro de obras de gran prestigio (recuerden, le debemos la gran cúpula de San Francisco el Grande que le fue encargada después de la marcha de Cabezas a su tierra valenciana, disgustado por sus peleas con Ventura Rodríguez). El palacio de Santa Cruz necesitaba grandes reformas y se apartó la cárcel en una zona trasera.


Ya hemos estudiado la puerta de Alcalá sin seguir el orden cronológico de las obras, porque ésta representa un monumento emblemático de la época de Carlos III. Sin embargo fue construida, tal como la conocemos, entre 1769 y 1778. 
 
El palacio de Altamira (1772 Proyecto de Ventura Rodríguez sin realizar)

Palacio de Altamira tal como lo podemos ver hoy
Foto Luis García para Wikimedia Commons 

Este proyecto  de Ventura Rodríguez tenía tal magnitud que su construcción quedó abortada por orden del rey; éste posiblemente temía que la realización del proyecto haga sombra a su palacio real cercano. El palacio de Altamira se encuentra en Flor Alta, 8 pero tenía que ocupar toda la manzana hasta la calle San Bernardo.


El palacio de Goyeneche, luego Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1710 José Benito de Churriguera - 1773 Diego de Villanueva)

 Palacio de Goyeneche, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Foto  de Kadellar para Wikimedia Commons 

Ya en 1710, el banquero Juan de Goyeneche había elegido al arquitecto Churriguera para proyectar y construir su palacio en Madrid en la calle de Alcalá, 13, muy cerca de la Puerta del Sol. Churriguera le hizo un proyecto de marcada tendencia rococó que gustó al banquero.
 Más tarde Diego de Villanueva, hermanastro mayor de Juan, será encargado de las obras de refoma de este palacio para ser la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Hasta entonces,  en época de Felipe V,  el escultor Olivieri daba  clases de dibujo en el palacio real. El rey le encarga la realización de un proyecto para una gran Academia. Inspirado en las que existían en Italia y Paris, Olivieri se ocupó primero de la organización docente para la enseñanza de la pintura, de la escultura y de la arquitectura. Éstas se desarrollaron al principio en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor. Ventura Rodríguez y José de Hermosilla eran directores de arquitectura, y Diego de Villanueva junto a Alejandro González Velázquez eran profesores adjuntos.
Diego de Villanueva, bajo el reinado de Carlos III, empezó entonces la reforma del palacio de Goyeneche de la calle de Alcalá para la sede de la academia. Cambió el estilo rococó y barroco por otro neoclásico, demoliendo la portada de Churriguera. Gracias a los diseños de Diego, podemos ver los dos estilos del palacio en un solo dibujo.  



El Salón del Prado (1775-1782)

El Salón del Prado era un antiguo paseo de tierra con arroyo que bajaba desde Recoletos hasta Atocha, tal como lo vemos descrito en el siglo de oro por autores como Lope de Vega. Explicamos en una entrada anterior que, durante el reinado de Fernando VI, José Hermosilla y Sandoval ya había hecho un proyecto y el arquitecto siguió trabajando en ello durante el reinado de Carlos III. En el recorrido del paseo, podemos ver las obras de muchos artistas.
Presentamos nuevamente el proyecto de Hermosilla ya puesto en este blog y añadimos todos los datos de la Biblioteca Nacional de España que acompañan este documento tan interesante.



 Adjuntamos la larga nota que lo acompaña:

"HERMOSILLA Y SANDOVAL, José de (Llerena, Badajoz, 1715-Madrid,1776) Plano de los paseos del Prado, Recoletos y Atocha de Madrid (1767) Dib/15/86/51

"Dibujo sobre papel amarillento verjurado: pluma, pincel, tinta negra y aguadas verdes, rosas y amarillas; línea de encuadre 240 x 980 mm, en h. de 260 x 1002 mm. Barcia n.o 2165.

"Este dibujo, ciertamente fundamental en la historia de la arquitectura y del urbanismo del siglo XVIII en España, y decisivo para el desarrollo urbano de la ciudad de Madrid, representa la planta del proyecto que el arquitecto e ingeniero militar José de Hermosilla (1715-1776) realizara, en 1767, para reordenar los paseos del Prado, Recoletos y Atocha, aunque la parte más fascinante como diseño urbano fuera, sin duda, la correspondiente al llamado Salón del Prado, en forma «circoagonal», tal como la denominara Chueca Goitia en afortunada expresión (Chueca 1974).
El encargo a Hermosilla se lo hizo el conde Aranda, inmediatamente después del llamado motín de Esquilache, en 1766, y pretendía constituir un simbólico regalo político al pueblo de Madrid que aunaba, al menos, dos consecuencias importantes. Por un lado, el inicio y redefinición de una política ilustrada de embellecimiento urbano de la ciudad y de la Corte, con el saneamiento, adecentamiento y nuevos equipamientos en esa zona y, por otro, el intencionado halago a Carlos III, sobre todo después de que, en 1775, Ventura Rodríguez se hiciese cargo del programa iconográfico de las fuentes, definiendo en el Salón del Prado un discurso a la vez clásico y nacional, homenaje a la magnificencia del rey y de la Monarquía Hispánica (Reese 1989), si bien es cierto que el diseño en forma de circo romano, entendido también como un palimpsesto barroco derivado del modelo de Piazza Navona en Roma, se debe indudablemente a Hermosilla.
"Sobre ese programático diseño, Ventura Rodríguez actuó fundamentalmente como decorador con el programa iconográfico de las fuentes principales (Cibeles, Apolo y Neptuno), incluso lo hizo retóricamente al denominar la obra de alcantarillado por él modificada como «cloaca máxima», intentando confirmarse como poseedor de una cultura clásica y a la antigua, romana, que le eran completamente ajenas, si se obvia su cultura libresca. Es más, la conocida y antigua enemistad con Hermosilla tuvo su colofón en la manera, un tanto impropia, de arrebatarle el proyecto en 1775. Sería precisamente Ignacio de Hermosilla, hermano de aquel y secretario de la Academia de San Fernando, el que acabaría escribiendo, al poco de la muerte del arquitecto, en 1776, que murió de tristeza debido a ésta y a otras decepciones similares, protagonizadas las demás fundamentalmente por Francisco Sabatini.
"El encargo de Aranda a Hermosilla se debía, sin duda, a su antigua y larga amistad, iniciada en la segunda mitad de los años cincuenta en el Cuerpo de Ingenieros, que el primero dirigió y reformó y en el que el segundo es- tuvo a sus órdenes, así como por su coincidencia también en la Academia de San Fernando. El arquitecto supo, en el proyecto del nuevo paseo del Prado y sus prolongaciones, limitadas por la puerta de Recoletos en un extremo y la de Atocha en el otro, entender las intenciones de Aranda (Rodríguez Ruiz y Sambricio 1998), vinculando además el diseño a la calle de Alcalá y a la futura nueva Puerta de Alcalá, para la que, en 1769, presentaron diseños Francisco Sabatini, Ventura Rodríguez y el propio Hermosilla. Construida por el primero (Sambricio 1986; Rodríguez Ruiz (dir.), 1993), no se conocen, desgraciadamente los dibujos del último.
"El diseño para el paseo del Prado de Hermosilla no sólo planteaba la disposición de un fundamental eje urbano que acabaría marcando hasta la actualidad el desarrollo de Madrid, sino que, sobre todo, con su disposición «circoagonal», nos remite a la cultura excepcional de su autor, pensionado en Roma entre 1747-1751, fechas decisivas en el debate arquitectónico internacional del siglo XVIII. En Roma, no solo atendió a las ruinas y a la Antigüedad, como era de esperar, sino también a la Roma moderna, de Miguel Ángel a Bernini, incluida Piazza Navona, decisiva, como apuntara Chueca, para el proyecto del Prado. Además en Roma entró en contacto estrecho con arquitectos y científicos tan importantes como Ferdinando Fuga, Ruggero Boscovich o François Jacquier, además de Luigi Vanvitelli y otros arquitectos activos en el ámbito de las Academias de San Lucas y la Francesa de Roma o mantenedores de un espectacular sentido barroco como E. Rodríguez dos Santos, con el que coincidiría, al menos para sustituirle, en las obras de la iglesia de los trinitarios en via Condotti. Pero especialmente interesante, en este contexto, sería, para su obra cartográfica posterior en España, el conocimiento de la obra de Giovan Battista Nolli, cuya magnífica e influyente planta de Roma, en cuya imagen final colaboró Piranesi, fue publicada en 1748 (Borsi, 1994; M. Bevilacqua, 1998 y 2004), recién llegado nuestro arquitecto a la ciudad.
"Entre otras de las muchas actividades, dibujos y proyectos, incluidas sus visitas, bocetos y levantamientos de ruinas y edificios de la Antigüedad, realizados en compañía de fray Alonso Cano, responsable directo de su intervención en el convento e iglesia de via Condotti, Hermosilla cumplió el encargo de escribir en Roma un tratado de Architectura Civil (1750), magníficamente ilustrado con dibujos a pluma y lavados con aguadas grises, pensado como futuro texto para los estudiantes de Arquitectura de la Academia de San Fernando, aunque al final quedara manuscrito; se conserva en la Biblioteca Nacional (Rodríguez Ruiz 1985), aunque otra copia, con los dibujos sólo a pluma, guarda la Academia de Buenas Letras de Sevilla (Rodríguez Ruiz 1992).
"El precioso e importantísimo manuscrito de la Biblioteca Nacional tiene, entre sus dibujos, uno que representa una ciudad ideal y regular, proyectada a medias entre su condición de ingeniero y de arquitecto, y en la que a lo largo del trazado va disponiendo las diferentes tipologías (iglesias, plazas, catedral, palacio real, teatro, viviendas, etcétera) y, en términos urbanos y de equipamientos, las calles, manzanas, plazas, vías representativas, etcétera. En ese trazado regular hay un eje privilegiado que de una puerta de ciudad, en el recinto fortificado, conduce, mediante un paseo en forma «circoagonal» —inspirado sin duda en los circos romanos y, sobre todo, en la Piazza Navona, ejemplos que tenía delante cuando dibujaba este paseo ideal y teórico—, a una plaza mayor circular, desembocando finalmente en el palacio real de la mencionada ciudad, situado el extremo de la misma. Se trata casi de una propuesta imaginaria, utópica si se quiere, del recorrido quebrado más representativo de Madrid, el simbólico de las entradas reales, de la Puerta de Alcalá, el paseo del Prado, carrera de San Jerónimo, plaza Mayor, calle Mayor, hasta desembocar, en el otro extremo de la ciudad, en el Palacio Real. Pero lo más importante es que, en ese proyecto de ciudad ideal de su tratado, Hermosilla ya había dado forma «circoagonal» al paseo mencionado, prefigurando así su diseño real para el Salón del Prado, tal como testimonia este dibujo y la construcción posterior del mismo.
"Es más, solo dos años después de su proyecto de 1767 su solución para los paseos de Recoletos, Prado y Atocha aparece ya representada, con significativas variantes, antes de estar finalizada, en el célebre y magnífico Plano Topográfico de la Villa y Corte de Madrid, grabado en 1769 por Antonio Espinosa de los Monteros (1732-1812) y dedicado precisamente al conde Aranda (Molina 1960). De la importancia concedida en el plano a los proyectos de Hermosilla en Madrid dan idea dos hechos llamativos. Se trata, en ambos casos, de dos obras que en ese año estaban muy lejos de haber sido terminadas. La primera corresponde a la representación del Hospital General de Atocha, que Hermosilla había iniciado en 1756 y que, en ese mismo año, sería sustituido al frente del mismo por Francisco Sabatini y, sobre todo, la segunda, correspondiente al diseño reformado, con respecto al dibujo de la Biblioteca Nacional, de su proyecto para el Salón de Prado y para el paseo de Atocha. De la importancia que se concedía en el Plano de Espinosa de los Monteros al plan de Hermosilla en el contexto de las reformas de la ciudad de Madrid, las reales y las proyectadas, da idea el hecho de que, en la parte inferior derecha, se disponga, en forma de plano pegado a manera de trampantojo, el diseño del paseo del Prado y sus prolongaciones tal como se encontraban realmente en ese momento, recién iniciadas las obras.
"El plano grabado por Espinosa de los Monteros recuerda muy notablemente, aunque sin su extraordinaria precisión, al mencionado de Nolli, incluidos algunos recursos gráficos, cultivados también por Piranesi, como el de la simulación de fragmentos de dibujos aparentemente pegados sobre la imagen general cartográfica. Se trata de algo que no debe sorprender en absoluto, sabiendo que Espinosa residió entre 1750 y 1753 en Roma, a sus expensas y para estudiar dibujo, casi en los mismos años que Hermosilla, coincidiendo entre 1750 y 1751 en la ciudad. Sin duda, ambos conocieron el plano de Nolli, Nuova Pianta di Roma (1748) y, una vez en Madrid, el primero, como grabador y académico, recibió el encargo de grabar el plano de la ciudad, dedicado a Aranda, y muy posiblemente —por las razones aducidas— realizado, medido y dibujado por el mismo Hermosilla que, además, acababa de trazar la planta cartográfica de la Alhambra de Granada (Rodríguez Ruiz 1992, 2000 y 2006), siguiendo procedimientos muy semejantes a los de Nolli, con independencia de la confianza que el conde de Aranda había depositado siempre en el arquitecto e ingeniero."


Plaza Navona Fuente de los cuatro ríos de Bernini (Roma)
Foto Anne Barcat


Ventura Rodriguez se encargó finalmente de diseñar las tres fuentes. Dos se encontrarían en los extremos norte y sur del paseo (Cibeles y Neptuno) y otra en el centro (Apolo y las cuatro estaciones del año). La Cibeles fue esculpida por dos escultores: la diosa por Francisco Gutiérrez (de la cámara del rey) y los leones por Roberto Michel (director de escultura de la Academia). Esta fuente cambió de lugar; en sus primeros tiempos se encontraba en la esquina del paseo de los Recoletos con la calle de Alcalá, cerca del Palacio de Buenavista; luego fue llevada al centro de la plaza. 
En 1780 la fuente de Neptuno fue esculpida por Juan Pascual de Mena con su ayudante José Arias.
En cuanto a la fuente de Apolo y las cuatro estaciones, Alfonso Bergaz esculpió Apolo y Manuel Alvárez de la Peña se encargó de las cuatro estaciones. Ventura Rodríguez había proyectado un peristilo semicircular en el ángulo marcado por la fuente de Apolo para abrigar al público  de la lluvia y para suavizar la diferencia de cotas entre el palacio del Retiro y el Prado de San Jerónimo. No se llevó a cabo, aunque Juan de Villanueva retomó la idea en sus primeros proyectos del Museo del Prado sin que se logre mucho resultado. 

 Fuente de Apolo y las cuatro estaciones
Diseño original de Ventura Ridríguez (Museo de  Historia)



Fuente de la Cibeles
Disbujo original de Ventura Rodríguez (Museo de Historia)


Fuente de Neptuno
Dibujo original de Ventura Rodríguez Museo de Historia



 La fuente de Cibeles en su primera ubicación y la Puerta de Alcalá al fondo
 Museo de la Historia 


Vista de la puerta de los Recoletos en la parte norte del paseo. Atribuida a Juan de Villanueva.
Biblioteca Nacional de España 


 Hospital General de San Carlos (1776)
 
El hospital general de hombres se había fundado en 1587, pero pronto cambió de ubicación a principios del siglo XVII para asentarse en la calle Doctor Mata entre la calle Santa Isabel y la calle de Atocha. En este mismo lugar, Sabatini proyectará un hospital de mayor envergadura, inmenso y funcional. Problemas económicos pararon las obras en 1781. Habrá que esperar 1904 para que Cesáreo Iradier vuelva a reformar la obra aplazada. Mientras tanto, el hospital podía subsistir, pero no podía ampliarse frente a la demanda porque, en 1861, el Ayuntamiento de Madrid había comprado los solares vecinos, bloqueando así el espacio. Finalmente se hará el Hospital Clínico en la Ciudad Universitaria y el proyecto fue puesto en manos de Manuel Sánchez Arcas. Todo parecía ir bien, pero la guerra civil destruyó considerablemente el edificio.
Hoy el edificio de la Calle Santa Isabel es el Real Conservatorio de Música y la sede del Colegio Oficial de Médicos. La facultad de medicina de San Carlos es el Museo Reina Sofía.

 Hospital general San Carlos
Museo de Historia

 Hospital general San Carlos en reforma (1904)


Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Archivo de Wikimedia Commons, Guía de arquitectura (1700-1800) de Ramón Guerra de la Vega,  Museo de Historia, Memoria de Madrid, Colaboración amistosa.

(Continuará)

Anne Barcat 

domingo, 1 de julio de 2012

Grandes innovaciones en el Madrid de Carlos III (IVª parte)


La Basílica San Francisco el Grande vista desde las ventanas del bar de copas El Viajero
Foto Anne Barcat

Basílica de San Francisco el Grande (1761-1784)

En este lugar y desde el siglo XIII,  el primer convento situado en el recinto cristiano de Madrid se llamaba San Francisco y sus monjes franciscanos eran pobres. La iglesia llamada de Jesús y María se había construido sobre una antigua ermita dedicada a Santa María. Era de estilo mayormente gótico. Más tarde, fue ampliada y reformada repetidamente y se le añadieron líneas renacentistas. Llegó a tener unas 25 capillas, con mausoleos de ilustres personajes, pero su construcción era muy insegura y poco adaptada al terreno.
En época de Carlos III, como la congregación franciscana había aumentado considerablemente y tenía más poder económico, fue decidida la construcción de una nueva iglesia en el mismo solar. El derribo de la anterior tuvo lugar en 1760 y el proyecto fue realizado por Ventura Rodríguez que lo presento en 1761.

 Plano de Ventura Rodríguez para la Basílica San Francisco el Grande (Planta del templo)

Su proyecto fue rechazado, en particular porque la obra exigía, para realizarse, cortar parte del Cuarto de Indias de las dependencias adjuntas al convento derruido y no se aceptó esta condición; si no, no se entiende el falso pretexto de que su proyecto era demasiado ambicioso.

Los promotores llamaron a un arquitecto valenciano, el Padre Antonio Cabezas, que proyectó una planta circular con vestíbulo y abside. Ventura Rodríguez tuvo muchos enfrentamientos con este arquitecto que, disgustado y cansado, volvió a Valencia donde murió unos años más tarde. 

Planta circular de San Francisco el Grande según el proyecto del Padre Cabezas 
Fuente: Ramón Guerra de la Vega, arquitecto

El proyecto de Antonio Cabezas siguió realizándose de la mano de Antonio Pló quien fue encargado por la Obra Pía de hacer una gran cúpula. Se pidió a Diego* de Villanueva y Ventura Rodríguez soluciones para garantizar su seguridad.  Entre ellos dos, ocurrieron nuevos enfrentamientos, porque la idea de Villanueva de añadir columnas adosadas a los pilares fue muy criticada por Ventura Ródriguez, siendo éste último reprendido duramente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La cúpula finalmente se hizo de ladrillo macizo, descreciendo su gran espesor de 3 metros en la base hasta 1 metro en la parte más alta donde luce una linterna circular que tiene chapitel y cruz de hierro forjado al exterior.

La cúpula de San Francisco el Grande
Foto del dominio público Wikimedia Commons

Por su gran tamaño, 33 m de diametro, se tuvo que adoptar una menor altura desde el suelo (72 metros), siguiendo el ejemplo del Panteón de Agripa de Roma. Esta cúpula de San Francisco el Grande es la tercera de las más amplias del mundo. Pló terminará el cierre de la cúpula en 1770.

Carlos III, una vez más, llamó a su predilecto Sabatini a petición de la comunidad de franciscanos, junto a Miguel Fernández, entonces director de la Academia, anulando prácticamente toda participación de Ventura Rodríguez en la obra.  Sabatini fue autor de la fachada del templo y del convento, así como de las torres. Toda la obra arquitectural se terminó en 1784.

Basílica de San Francisco el Grande 
Foto Tamorlán Wikimedia Commons

Basílica de San Francisco el Grande
 Foto Ernest Paz Wikimedia Commons

La sillería del coro de la Basílica de San Francisco el Grande
Foto Ernest Paz Wikimedia Commons


Santiago en la batalla de Clavijo por José Casado del Alisal expuesto en la Basílica
Foto Anne Barcat (2008)

Museo de San Francisco el Grande: La Basílica tiene en su interior un museo con más de 50 obras, algunas de gran valor (Zurbarán, Carducho, Ribalta, Cano etc.). El mismo templo tenía El Cristo cricificado de Goya que hoy se encuentra en el Museo del Prado. 


Palacio de Liria (1762-1783)

Palacio de Liria visto desde el Cuartel de Conde Duque
 Foto de Luis García para Wikimedia Commons
 

Proyecto no construido del alzado para el Palacio de Liria, dentro del barroco clasicista
 por Ventura Rodríguez proyecto realizado entre 1740-1745 (El bibliotecario anota solamente Palacio de Alba)
Biblioteca Nacional de España

Veinte años antes del reinado de Carlos III, Ventura Rodríguez ya había hecho un proyecto de palacio para el duque de Liria.
 "Este precioso diseño de un palacio ha sido de los menos y más confusamente atendidos por los estudiosos. Barcia lo identifica en su catálogo como proyecto para el palacio del duque de Liria en Madrid, pero en el dibujo está escrito, posiblemente de su mano, que se trata del palacio del duque de Alba, y las dos cosas son ciertas, porque cuando escribía el ilustre bibliotecario hacía un siglo que el palacio de Liria pertenecía al duque de Alba. Es decir, que Barcia siempre lo identificó como un palacio para el duque de Liria, luego pasado a propiedad, a principios del siglo XIX, del duque de Alba (Miguel y Chueca 1935; Pita Andrade 1973). En otras palabras, como un mismo edificio supuestamente proyectado por Ventura Rodríguez para el duque de Berwick y de Liria, casado con la hermana del duque de Alba, quien, por su parte, tenía su palacio en la calle de Alcalá, en la esquina con vuelta a los paseos del Prado y Recoletos, y para el que también trabajaría nuestro arquitecto en la década de los años setenta y en años posteriores, es decir en el palacio de Buenavista.
Es más, Ventura Rodríguez sólo intervino en el palacio del duque de Liria a partir de 1770, coincidiendo con la fecha de otros proyectos para el duque de Alba, mientras que el primero había sido comenzado a construir por un enigmático arquitecto francés apellidado Guilbert a comienzos de los años sesenta del siglo XVIII." (Ficha de la Biblioteca Nacional)


Idea de un terrado sobre la calle de Alcalá, Jardín y Picadero
 para la Casa Palacio del duque de Alba por Ventura Rodríguez (1770)
Biblioteca Nacional de España


Como vemos, Ventura Rodríguez también hizo proyectos para los jardines del palacio de Alba en la calle de Alcalá, esquina con el paseo de Recoletos (palacio de Buenavista). 
 "Este dibujo, que presenta el estado del palacio de Buenavista en 1770, recién adquirido por el XII duque de Alba en la testamentaría de Isabel de Farnesio, ofrece el testimonio de la intervención en ese edificio y jardines de Ventura Rodríguez. Por otra parte, y para la misma posesión, la Biblioteca Nacional conserva otro proyecto del arquitecto, del mismo año, para la reforma y nueva construcción del arca del agua, bajo el terrado del jardín, en la calle de Alcalá." (Ficha de la Biblioteca Nacional)

Proyecto para el Arca de Agua  del viaje principal de agua del Abroñigal bajo
Ventura Rodríguez para el palacio del duque de Alba
Biblioteca Nacional de España
 
En cuanto al llamado Palacio de Liria de la calle Princesa que nos ocupa,  el proyecto se había puesto primero en manos del arquitecto francés Guilbert, pero éste demostró su incapacidad en llevarlo a cabo y la obra fue entonces confiada a Ventura Rodríguez en 1770, llegando a su término en 1783. 
Ramón Guerra de la Vega, arquitecto, dice lo siguiente en su Guía de arquitectura1700-1800 :
"Para realizar el palacio fueron necesarias importantes obras de excavación, que permitieron obtener una planta más en las dos fachadas principales. El cuerpo bajo de dichas fachadas fue esculpido con un suave almohadillado que le diferencia del cuerpo principal, con pilastras y semicolumnas de orden dórico, que cubren dos plantas y soportan una nítida cornisa. Sobre la misma, un último piso, con un ático en el centro, coronado con escudos y trofeos. Este palacio se situa en la línea del barroco clasicista junto al Palacio Real o el Palacio de la Granja."


Palacio de Liria Escudos y trofeos
Foto de Luis García para Wikimedia Commons

El palacio de Liria llegó a pertenecer a la casa de Alba, a principios de los años 60 del siglo XVIII; es el palacio más grande de Madrid después del Palacio Real. Padeció durante la guerra civil un grave incendio que sólo dejó las fachadas intactas. Las obras de artes, de incalculable valor, se salvaron por haber sido escondidas en los sótanos tanto del Banco de España como de la Embajada Britanica. Fue reconstruido con un importe cambio en la gran escalera imperial que había diseñado Sabatini.


 Palacio de Liria desde los jardines
 Foto Luis García para Wikimedia Commons


Ampliación de La Real Biblioteca


 José Celestino Mutis y sus cuadernos de botánica
Wikimedia Commons 


En época de Carlos III, se aumentó considerablemente los contenidos de la Real Biblioteca del Palacio. Un curioso personaje, José Celestino Mutis, médico, matemático, botánico y linguista, viajó al nuevo Reino y se hizo sacerdote para escapar a la inquisición del Santo Oficio por declararse a favor de las teorías de Copernic. Como conocía varias lenguas indigenas del Nuevo Mundo porque las aprendió durante la larga Expedición Botánica, fue encargado de recopilar un centenar de palabras de cada una de ellas y de elaborar unos diccionarios o glosarios con su traducción al castellano. Estos glosarios vinieron a enriquecer la biblioteca real.

*Había escrito Juan de Villanueva en lugar de Diego. He corregido mi error gracias a la ayuda de Enrique Nuere Matauco, arquitecto y carpintero, Premio Nacional de Artesanía “Marqués de Lozoya” (1981) y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se especializó en la carpintería de lazo. Me señala: "quien se enfrentó a Ventura Rodríguez con motivo de la suficiente o insuficiente sección de los machones de apoyo de la gran cúpula, no fue Juan de Villanueva, sino su hermanastro  mayor Diego Villanueva."

Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Wikipedia y archivo de Wikimedia Commons, Guía de arquitectura (1700-1800) de Ramón Guerra de la Vega,  ABC,  Los bocetos de la decoración de San Francisco el Grande (1880-1889) de Carlos G. Navarro,  La ilustración de Madrid del 15 de noviembre de 1871, Documental You Tube "El oráculo del Reino", Colaboración amistosa.

(Continuará)

Anne Barcat